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12 de Diciembre
SANTA JUANA FRANCISCA DE CHANTAL, religiosa
(1572-1641)



1. Nota Histórico-litúrgica
La memoria facultativa de Santa Juana Francisca Frémiot de Chantal, muerta el 13 de Diciembre de 1641 en el convento de Moulins (Borgoña), canonizada en 1767 e inscrita en el calendario romano en 1769, ha sido trasladada a la víspera de su muerte por la coincidencia con la memoria de Santa Lucia mártir.
Nacida en Dijón en 1572 de una ilustre familia aristocrática (su padre era presidente del Parlamento de Borgoña), después de una excelente educación fue dada en esposa, con menos de veintiún años (1592), al barón de Chantal, a quien le dio seis hijos (de los que sobrevivieron solo cuatro), y que perdió en un incidente de caza (a los catorce días solamente del nacimiento de su última hija). En esta viudez a los veintinueve años, tanto más sentida por el feliz matrimonio que había vivido, se dedicó a la educac1ón de sus hijos y al servicio de los pobres y de los enfermos, soportando no pocas humillaciones por parte de la criada de su suegro (en Monthelon), que gobernaba la casa como dueña. El Señor le inspiró quien debía guiarla en la vida espiritual, después de haber hecho voto de no volver a casarse otra vez y de no acudir en adelante a ningún otro más que al sacerdote que dirigía su alma. En 1604 encontró en Dijón, durante una predicación cuaresmal, a San Francisco de Sales, con quien inició una profunda relación de sumisión espiritual (después de haber sido liberada del voto anterior), obteniendo las luces necesarias para su consagración total al Señor y para la entrega a una vida mística, cuyo valor había podido experimentar a través del contacto mantenido con los carmelitas de Dijón.
A través de un camino de dolorosas purificaciones, su vida de oración seguía una dirección contemplativa que superaba la fase del demasiado rígido ascetismo que le había impuesto, al comienzo, el obispo de Annecy, hasta llegar a grabarse con un hierro candente el nombre de Jesús en su propio pecho, a la altura del corazón. En 1607 Francisco de Sales le reveló su proyecto de fundar una orden femenina sin clausura, que fuera accesible también para mujeres ancianas y de frágil salud: era la Confraternidad de la Visitación de Maria, que fue fundada el 6 de junio en las proximidades del lago de Annecy (pero realizada solo en 1610), después de que Juana Francisca se ocupara de colocar a sus hijos más pequeños. En 1615 la casa de Lyon fue obligada por el arzobispo a aceptar la regla de la clausura, pero a la oposición de Francisco de Sales, que pensaba en un tipo de vida mixta (como la de Marta y María), en la que el acento puesto en la contemplación no impidiera a las profesas salir para visitar a los enfermos. En 1622 perdió precozmente a su director espiritual, y desde entonces se ocupó de la publicación de sus escritos. Tras muchas fundaciones, que comportaron numerosos viajes y fatigas, afligida por crueles pruebas de aridez espiritual y tentaciones contra la fe, murió de pulmonía (después de una larga y dolorosa agonía, en la casa sucursal de Moulins). Su cuerpo es venerado hoy junto al de san Francisco de Sales en el templo de la Visitac16n de Annecy.


Mensaje y actualidad
La colecta renovada, nos ofrece dos notas características de esta mujer, tan completa en su feminidad de esposa y de madre educadora de sus hijos (y después de sus cohermanas) y en la generosa entrega a los pobres, los enfermos y leprosos: "Señor, Dios nuestro, que adornaste con excelsas virtudes a santa Francisca de Chantal en los distintos estados de su vida". En realidad sus experiencias místicas, recordadas por su fiel biógrafa (su sobrina y secretaria Francisca Magdalena de Chaugy), le sirvieron a san Francisco de Sales para la composición del Tratado del amor de Dios (1610-1616). En los diecinueve años que vivió tras la desaparición de su precioso director espiritual (1622), siguió manteniéndose fiel al espíritu del cofundador de su instituto de la Visitación. En 1619 entró en París en contacto con personas religiosas de las nuevas congregaciones reformadas, sintiendo el influjo, entre otros, de Duvergier de Hauranne, abate de Saint-Cyran (uno de los hombres espirituales más renombrados de su tiempo), aunque recurriendo a san vicente de Paul (nombrado superior eclesiástico de las casas de París), a quien había sido conducida por su mismo director espiritual.
El texto de la oración subraya una segunda nota. La fe intrépida encontró una manifestación heroica en el gesto realizado en 1610, cuando para abandonar su propia casa hubo de pasar por encima del cuerpo de su hijo Celso Benigno, de catorce años, que se había tendido en el umbral implorándole que no se fuera. Pero sobre todo en las pruebas que sufrió, viviendo primero con su suegro en el primer periodo de la viudez, luego resistiendo a todas las demandas de nuevas nupcias; por fin, también en el progresivo desapego de su director espiritual desde 1616 en adelante (en quien tenía plena confianza), que redujo la frecuencia de los encuentros, porque le parecía que ponía en peligro el desarrollo espiritual de entrambos. Según dijo san Vicente de Paul, que sucedió a san Francisco de Sales en la dirección de su alma (que vivid con tal violencia que se le hinchó el estomago por no querer llorar), sufrió penas internas muy grandes, aunque en apariencia gozase de la paz y tranquilidad de espíritu de que gozan las almas que han llegado a un alto grade de virtud. Fue preocupación suya apartar la mirada de su interior, no pudiendo soportarse a si misma a la vista de su alma, llena de tales miserias que parecía la imagen del infierno. La intercesión de la colecta pide que también nosotros podamos "caminar fielmente según nuestra vocación para dar siempre testimonio de la luz". Las obras de esta fundadora (titulo que no aceptó nunca, dada la independencia de las casas entre si) fueron de una caridad eximia, hasta el punto de asistir a una cancerosa, recoger a un leproso permaneciendo a su lado hasta la muerte, lavar y sepultar los cuerpos de los indigentes abandonados. En efecto, su orden, antes de la obligación de la clausura impuesta par el arzobispo de Lyon (1615), exigía la visita de los enfermos pobres a domicilio y tenía par finalidad que "ninguna dificultad, par grande que fuera, llegara a disuadir a las débiles y enfermas a entrar en el instituto para dedicarse a la perfección del amor divino".
La actualidad de este mensaje la encontramos en el oficio de lectura, donde en el fragmento autobiográfico de una página de sus memorias (escritas par su sobrina y secretaria) se lee: "Conocí a un alma a quien el amor separó de todo lo que le agradaba, coma si un tajo, dada par la espada del tirano, hubiera separado su espíritu de su cuerpo... Pero esto lo hace Dios solo con los corazones magnánimos que, renunciando completamente a si mismos, son completamente fieles al amor; a los débiles e inconstantes en el amor no les lleva el Señor par el camino del martirio".
 

 

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