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16 de Noviembre
SANTA MARGARITA DE ESCOCIA
(1046-1093)
1. Nota Histórico-litúrgica
La memoria facultativa de la reina de Escocia, muerta en Edimburgo el 16 de
noviembre de 1093, es trasladada ahora a su dies natalis de la fecha
establecida por una errónea lectura del 19 de junio (se leyó 10), en la que
se celebró su canonización en el 1250.
Nacida en 1046/7 en Hungría, donde su familia estaba desterrada cuando en el
trono de Inglaterra se sentaba el rey danés Canuto, en 1057 pudo volver a su
patria tras la muerte de éste y el regreso de Eduardo (luego santo),
hermanastro de su padre. Hubo de huir luego a Escocia con su familia a causa
de la lucha entre Guillermo de Normandía y Harald, jefe del partido
anglosajón-danés. En Escocia estaba en el poder el cruel Malcolm III,
llamado el sanguinario, que pidió por esposa a Margarita. Ella aceptó por
las súplicas de su familia. Habiendo llegado a reina de Escocia, fue una
esposa tan ejemplar que logró hacer abandonar al rey de sus costumbres
salvajes, no permitiendo conversaciones malvadas entre el rey y
transformando las relaciones cortesanas. Tuvo seis hijos, dos de ellos
santos: David, por aclamación popular, y Edith, que llegó a reina de
Inglaterra con el nombre de Matilde.
Hizo convocar un concilio escocés, donde fueron eliminadas las desviaciones
heredadas de la evangelización irlandesa y reintroducidas las prácticas
romanas, como el comienzo de la cuaresma el miércoles de ceniza, la práctica
de la comunión pascual y del descanso dominical. Margarita se mostró en este
concilio también teóloga: en efecto, en el conflicto sobre la cuestión de si
el cuerpo de Cristo, ella afirmó que, aun siendo todos pecadores, podemos
recibir la comunión en la fe tras la confesión y la penitencia, porque se
nos perdonan los pecados. En los tiempos de adviento y de cuaresma seguía un
régimen de gran austeridad y de plegaria incluso nocturno; y, según su
biógrafo Teodorico, hizo erigir monasterios, iglesias y albergues para los
viajeros, rescatando también a prisioneros ingleses detenidos en Escocia.
Preanunciando su muerte, murió a tan sólo cuatro días de la muerte en el
campo de batalla, contra Guillermo el Rojo de Inglaterra, de su marido y su
hijo; y a las palabras "Libera me" expiró. El culto espontáneo de la reina,
declarada patrona de Escocia por Clemente X en 1673, por parte del pueblo
fue extendido a la Iglesia universal en 1693. En 1251 se hizo la traslación
de sus reliquias, que ahora se han perdido.
Mensaje y actualidad
La colecta ha focalizado la espiritualidad de esta reina, que favoreció la
vida religiosa e incrementó la cultura y la educación popular de su país. En
efecto, pide: "Señor, Dios nuestro, que hiciste de santa Margarita de
Escocia un modelo admirable de caridad para con los pobres, concédenos, por
su intercesión, que, siguiendo su ejemplo, seamos nosotros fiel reflejo de
tu bondad entre los hombres". De hecho, ella no sólo fue una esposa
ejemplar, que concilió el amor conyugal y familiar con su intensa vida
religiosa, sino que también fue una gran promotora de obras de misericordia:
cada día servía a veinticuatro pobres, lavando los pies a seis antes de la
comida, y en adviento y cuaresma, incluso a trescientos, repartiendo
limosnas con gran generosidad. El culto popular, casi inmediatamente después
de su muerte, fundado en el recuerdo de esta generosidad para con los pobres
y los enfermos, a quienes servía siempre personalmente, hizo de ella un
personaje siempre presente en la historia británica; tanto que incluso hoy,
durante el rito de la coronación en la catedral de Westminster, el rey o la
reina que va a recibir la corona debe responder a la pregunta de si es
descendiente de Alfredo el Grande, de quien Margarita es la última princesa
de la estirpe. Ellas es asimismo la antepasada de todos los reyes ingleses,
ya que su hija Matilde casó con el hijo más joven de Guillermo el
Conquistador, que se coronó rey con el título de Enrique I. Su amor al
evangelio puede ser documentado entre otras cosas por un feliz
descubrimiento; en efecto, la biblioteca Bodleiana de Oxford, se ha dado con
el mismo libro que, según la narración de la Vida de Turgot, habría sido
milagrosamente preservado de caer en las aguas de un torrente, después de
que la santa reina lo adquiriera a precio muy elevado.
La actualidad de esta figura nos la ofrece la lectura del oficio de las
horas, con el fragmento de la constitución Gadium et spes (n. 48), donde se
ilustra la santidad de la vida familiar y conyugal: "Por eso la familia
cristiana, cuyo origen está en el matrimonio, imagen y participación de la
alianza de amor entre Cristo y la Iglesia, manifestará a todos la presencia
viva del salvador en el mundo y la auténtica naturaleza de la Iglesia, ora
por el amor, la generosa fidelidad, la unidad y fidelidad de los esposos,
ora por la cooperación amorosa de todos sus miembros". Frente a la crisis
familiar actual, esta reina, esposa y madre, que supo transformar a su
marido y hacer de su corte una continua manifestación de la caridad para con
los pobres y los enfermos, puede seguir anunciando que la santidades siempre
posible, incluso en condiciones sociales tan diversas como las de hoy. Su
profunda humildad, tanto en los hechos como en las palabras, que le hacía
rogar que la manifestaran sus defectos para poderse corregir de los mismos
con más facilidad, permanece como un signo luminoso de auténtica perfección
evangélica.
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