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28 de Septiembre
SAN WENCESLAO, mártir
( 907 - 929 )
1. Nota Histórico-litúrgica
La memoria facultativa de san Wenceslao, duque de Bohemia, asesinado en
Stara-Boleslava (junto a Praga) el 28 de septiembre del año 929, honrado
inmediatamente como mártir en su país e introducido luego en el culto
romano, primero en el siglo XIV y después e el siglo XVII, celebra el primer
eslavo que ha merecido el honor de los altares. Las noticias históricas
están contenidas en el relato de su vida y muerte que nos transmite la
primera Narración paleoeslava, no muy lejana de los acontecimientos.
Este joven príncipe, nacido en Bohemia hacia el 907, fue educado por su
abuela materna, santa Ludmila, que luego fue asesinada por orden de la madre
de Wenceslao, Drahomira (921). Ésta había asumido la regencia a la muerte de
su marido (921). Hacia el año 925 Wenceslao tomó oficialmente el poder; pero
se encontró enseguida con la hostilidad de los grandes señores, amigos del
paganismo, que le impedían incluso tratar con el clero. Su política de jefe
pacífico se demostró cuando Bohemia fue atacada por los ejércitos germánicos
en el año 929. Para evitar la ruina de su país, se sometió espontáneamente
al imperio de Enrique I, pagando un tributo anual.
Su hermano Boleslao, que capitaneaba la oposición de los violentos,
contrarios a esta política de conciliación, atrajo a Wenceslao a su
residencia de Boleslavia, decidido a asesinarlo durante un banquete para la
fiesta de los santos Cosme y Damián, el 27 de septiembre. El delito
fraticida fue consumado al día siguiente por la mañana, cuando Wenceslao
estaba para dirigirse a la iglesia: tras el oficio matutino fue golpeado por
su hermano con la espada en la cabeza, con estas palabras: "Ayer te serví
como pude, pero ahora quiero hacerlo aún mejor". La respuesta de Wenceslao
fue ésta: "Pero, ¿qué haces hermano?. Luego, tras arrojar su espada al
suelo, dijo estas palabras: "Te has condenado tu solo. Yo podría aplastarte
como una mosca, pero la mano de un siervo de Dios no debe ser fraticida". En
este punto Boleslao llamó a sus sicarios, que mataron a Wenceslao mientras
se dirigía a la iglesia.
Sus restos mortales fueron trasladados de la pequeña iglesia de los santos
anargiros de Boleslavia en Praga, en el año 932, a la iglesia de San Vito
(que había sido construida por Wenceslao), ampliada luego por el emperador
Carlos IV de Luxemburgo, gran soberano de Bohemia. En 1060 su cuerpo fue
transportado a la capilla de San Wenceslao. Se adoptó también la decisión de
que la corona del rey de Bohemia debía reposar sobre la cabeza del santo
cuando no la llevaban los príncipes. En 1848 y 1914 la corona fue el signo
de la reunión de los nacionalistas bohemios. También hoy los checos dirigen
un canto de invocación al duque de la tierra checa con la letanía del Kyrie
eleison (se remonta al siglo XIII). Es asimismo el patrono de la catedral de
Cracovia y de muchas otras iglesias.
Mensaje y actualidad
La nueva colecta nos indica el motivo dominante de esta memoria: "Señor,
Dios nuestro, que inspiraste a tu mártir san Wenseslao preferir el reino de
los cielos al reino de este mundo". De la Narración paleoeslava, reproducida
en el oficio de lectura, se desprende que Wenceslao era ejemplar en la
práctica de la fe: "Auxiliaba a todos los pobres, vestía a los desnudos,
alimentaba a los hambrientos, acogía a los peregrinos, conforme a las
enseñanzas evangélicas. No toleraba que se cometiera injusticia alguna
contra las viudas; amaba a todos los hombres, pobres y ricos; servía a los
ministros de Dios; embellecía muchas iglesias". El hecho que no se vengara
del estrangulamiento de santa Ludmila (bautizada por san Metodio), que se
había aliado con el imperio germánico recibiendo sacerdotes latinos de
Ratisbona, sino que se contentara con alejar a Drahomira, que había
defendido a los eclesiásticos y políticos bizantinos, demuestra el ánimo de
este rey. Procuró asimismo atenuar el severo derecho penal de aquel tiempo y
tratar como buen padre de familia a los desviados que invitaba a la mesa,
"restituyendo a la santa madre Iglesia los hijos que había arrancado del
poder de Satanás y confortado con alimentos divinos". Se cuenta, además, que
él mismo iba al mercado de los esclavos de Praga para rescatarlos y se
apresuraba a hacerlos bautizar.
La intercesión de la colecta invoca: "Concédenos... llegar a negarnos a
nosotros mismos para seguirte a ti (Dios) de todo corazón". Antes de dar
prueba suprema de heroísmo, cuando herido por su hermano, después de haber
arrojado al suelo la espada, se la devolvió al homicida en señal de perdón,
había demostrado tener un carácter fuerte a la hora de defender la libertad
de conciencia. En efecto, en 935, poco después de haber tomado el poder,
tuvo el valor de hacer una dura propuesta ante los señores que había
favorecido la persecución de su madre: "Canallas, ¿porqué me impedís
aprender la ley divina de Jesucristo y obedecer sus mandamientos? Si Dios os
hastía, ¿porqué impedís a los demás que lo hagan? En cuanto a mí, liberado
de vosotros, rechazo vuestros consejos y deseo servir a Dios con todo mi
corazón".
La actualidad de este rey, convertido no sólo en héroe nacional, es decir,
en patrono de un pueblo que quería ser libre, sino también en modelo de una
política que entonces era la única posible, en cuanto favorable al imperio,
consiste en "haber puesto su confianza en Dios", aunque se le advirtiera del
peligro. Incluso entre los fastos del poder dio prueba de una santidad que
atraía a muchos eruditos, monjes y sacerdotes, que buscaban a Wenceslao
porque apreciaba más la sabiduría que la fuerza de las armas. El motivo
principal del martirio de este rey - que optó por dejar el "status quo" tras
la oferta de un duelo en lugar de una batalla contra un duque de la Bohemia
central, terminada milagrosamente con la sumisión voluntaria de este último
- no es otro que su celo en introducir el orden cristiano: fue "corrompido"
por los sacerdotes, decían las voces del séquito.
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