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25 de Julio
SANTIAGO, apóstol, patrono de España
1. Nota Histórico-litúrgica
La fiesta del apóstol Santiago, llamado el Mayor, hermano de Juan
evangelista, ha ocupado diversos lugares en el calendario. Desde el siglo
VIII se celebra en Occidente el 25 de julio. Las Iglesias de rito copto y
bizantino la celebran, en cambio, en una fecha próxima a la fiesta de
pascua, por haber sido decapitado por Herodes Agripa I en el año 44 en este
tiempo (12 o 13 de abril según el relato de He 12,1-3). Desde los siglos IV
- V tenía su fiesta en las cercanías de la de su hermano Juan, el 27 o 28 de
diciembre.
Santiago, hijo de Zebedeo y Salomé (Mc 15,40; Mt 27,59), fue uno de los tres
discípulos más cercanos a Jesús: testigo de la curación de la suegra de
Pedro (Mc 1,29-31), de la resurrección de la hija de Jairo (Mc 5,37-43), de
la transfiguración de Jesús (Mc 9,2-8) y de la agonía en Getsemaní (Mt
26,37).
Hay dos tradiciones que relacionan a Santiago con España: la de su
predicación en la Península Ibérica y la de su sepultura en lo que hoy es
Compostela, nombre que significa, probablemente "lugar o sepulcro bien
cuidado". A favor del enterramiento hablan los hallazgos en la Catedral de
una necrópolis, desde el siglo I al X, orientada hacia el lugar donde se
encuentran los restos apostólicos. El culto de Santiago en España es
anterior al descubrimiento del sepulcro en el 830, por parte del obispo
Teodomiro de Iria, según atestiguan algunas Iglesias de Galicia y sobre todo
el himno "O Dei Verbum, patris ore proditum", escrito hacia el 783-788. En
el texto bizantino del "Breviarium apostolorum" del siglo VII, se lee: "Éste
predicaba en España y en los países occidentales". Desde el siglo IX su
culto sirvió para hacerle protector de la fe y de la libertad contra los
musulmanes, y convertir a Compostela en uno de los mayores centros de
peregrinación.
2. Mensaje y actualidad
Las oraciones de la misa ponen de relieve la situación privilegiada de
Santiago: "Dios todopoderoso y eterno, que consagraste los primeros trabajos
de los apóstoles con la sangre de Santiago", "el primer apóstol que
participó en el cáliz redentor de Cristo". De los primeros discípulos de
Jesús, aceptó sin vacilaciones su llamada (Mt 3,21; cf Mc 1,9; Lc 5,10), lo
que es evocado en las ocho antífonas de la liturgia de las horas (Mt 1 y 2;
cd Mc 1,9). Es significativo su presencia en la transfiguración de Jesús y
en Getsemaní. Todo esto debía preparar al discípulo para su condena a muerte
por Herodes.
La homilía de san Juan Crisóstomo, en el oficio de lectura, comenta el
significado de "beber el cáliz del Señor". El hijo del trueno, que, con celo
contestatario, había pedido que descendiera fuego sobre los samaritanos que
no acogían a Jesús (Lc 9,51-56), y que había solicitado ambiciosamente uno
de los primeros puestos en el reino, fue tomado por la palabra de Jesús, que
apelaba al otro primado del servicio (Mc 10,35-45): "Santiago no vivió por
mucho tiempo; ya desde el principio se dejó llevar de su gran vehemencia y,
dejando a un lado toda aspiración humana, obtuvo pronto la gloria inefable
del martirio". La actualidad de este apóstol está expresada en la parte
final de la "colecta": "Que por su martirio tenga fiel a Cristo hasta el
final de los tiempos". Una protección cuyo ámbito aumenta el texto del
prefacio. "Con su guía y patrocinio se conserva la fe en los pueblos de
España y se dilata por toda la tierra, mientras su apóstol alienta a los que
peregrinan para que lleguen finalmente a ti".
Prefacio
Jesús redentor apartó a Santiago
de la humilde faena de las redes,
constituyéndolo pescador de hombres para su salvación.
Él respondió a la llamada divina
con corazón animoso y fiel,
mereciendo así afrontar el tormento del martirio
y obtener la gloria
antes que los demás apóstoles del Señor.
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