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16 de Julio
NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN
(siglos XIII-XIV)
1. Nota Histórico-litúrgica
La memoria facultativa de Nuestra Señora del Carmen se celebra el día en
que, según la tradición carmelitana tardía, la Virgen entregó en una visión
el popular escapulario del Carmen que, según una bula de Juan XXII, llamada
Sabatina y actualmente considerada espúrea, estaría dotado de virtudes
sorprendentes, a san Simón Stock en 1251, que en el siglo XIII dio una
orientación más activa a los carmelitas. La conmemoración fue establecida
hacia el año 1380 en recuerdo de la aprobación de la regla de la Orden por
parte de Honorio III, dictada para los carmelitas por el patriarca Alberto
de Jerusalén a un piadoso hermano calabrés y a sus compañeros, que había
erigido, sobre las ruinas de una capilla anterior, una pequeña iglesia a la
Virgen en el monte Carmelo en el siglo XVI. Entró en el calendario romano
sólo en 1726. Se la puede catalogar entre las fiestas verdaderamente
marianas por su difusión universal.
2. Mensaje y actualidad
La nueva "colecta" hace referencia a la frase bíblica de 1Cor 10,4 "...y el
monte es Cristo", pidiendo que el Señor nos ayude por la intercesión materna
de la virgen María "y nos haga llegar hasta Cristo, monte de salvación". El
recuerdo del monte Carmelo, donde Elías venció la idolatría con la
afirmación plena del puro moneteísmo hebreo, no ha de separarse de la
interpretación alegórica de la nubecilla que el profeta vio salir del mar
para descargar con abundante lluvia sobre la tierra reseca. Este itinerario
carmelitano al monte de la contemplación, o Carmelo, que es casi el Tabor de
la transfiguración de María, es evocado en el atributo "gloriosa" dado a
María. También las dos antífonas del oficio se inspiran en Si 51,19 al
presentarnos la sabiduría de la plegaria como racimo recién maduro; y en el
evangelio de Lc (11,27,12,19), donde María es modelo de escucha y meditación
contemplativa de la palabra de Dios. El sermón de san León, en el oficio de
lectura, nos presenta a María, que antes de concebir corporalmente concibió
en su espíritu (en el corazón), como verdadero emblema de la contemplación
cristiana. En el contexto estival esta memoria nos invita a confiarnos al
amparo de María en el camino de la ascesis.
Prefacio
Unida íntimamente al misterio de Cristo
no cesa de ser madre de nuevos hijos en la Iglesia
y con su ejemplo los guía
a seguir el camino de la caridad perfecta.
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