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14 de Mayo
SAN MATÍAS, apóstol
(siglo IX)
1. Nota Histórico-litúrgica
La fecha de esta fiesta, que en los distintos calendarios orientales es
celebrado en días diferentes, ha sido elegida para relacionarla con los días
que separan la ascensión de pentecostés. Las noticias que dan los Hechos de
los Apóstoles se sitúan dentro de este período de tiempo después de la
ascensión, en el que se decidió completar el número simbólico del colegio
apostólico, que había quedado incompleto por la vacante del traidor Judas,
con el sorteo entre José el justo y Matías, testigos del ministerio
apostólico y de la resurrección (He 1,15-26). Según Eusebio, Matías era uno
de los setenta discípulos del Señor, de quien, empero, nada de histórico
sabemos, aunque la literatura apócrifa abunde en detalles sobre su martirio.
El culto romano es tardío; empieza en el siglo IX (de los sacramentarios
francos), en la fecha del 24 de febrero, que cae con frecuencia en cuaresma;
esto justifica el que varias iglesia (Tréveris, Santa María la Mayor de
Roma, Santa Justina de Padua) pretenda poseer sus reliquias. Según los
Hechos de Andrés y Matías (apócrifos), fue hecho prisionero en la tierra de
los antropófagos; luego, cegado, curado milagrosamente y liberado por
Andrés, y por fin decapitado (se le presenta con el hacha).
2. Mensaje y actualidad
a) La colecta de la misa conserva el comienzo del texto medieval, donde se
halla la célebre frase: "Oh Dios, que quisiste agregar a san Matías al
colegio de los apóstoles", que sirvió también en el concilio para confirmar
la temática del colegio episcopal como realidad eclesiológica completa. El
relato del discurso de Pedro para la elección de Matías, que se lee en la
misa y es comentado en el oficio de lectura por la homilía de san Juan
Crisóstomo (cf también el relativo responsorio, la antífona del Benedictus
en las laudes y el himno), nos invita a comprender el sentido de esta
apostolicidad de la Iglesia; tanto más en el tiempo pascual, en el que se
leen los Hechos de los Apóstoles, es decir, la vida de la Iglesia naciente.
Las condiciones para ser apóstoles son explicitadas por Pedro: haber estado
en compañía de Jesús durante su vida pública, que comienza con el bautismo
de Juan, y haber visto al resucitado La condición añadida, pero necesaria,
es la de la elección, esto es, ser elegidos con vistas a la misión confiada
al grupo de los doce, que significa, por la referencia al número de tribus
de Israel, la nueva reunión mesiánica en torno al mesías reconocido como
Hijo del Dios vivo. La prerrogativa de haber visto a Cristo resucitado no es
transmisible; pero, la experiencia de fe de los apóstoles y el poder que les
confiere el Señor deben ser comunicados a otros, llamados sucesores de (o
en) los apóstoles. Celebrar esta fiesta significa, pues, ante todo tomar
contacto con los propios orígenes en la Iglesia, que es apostólica porque
comparte su testimonio pascual.
b) En segundo lugar, los textos de las oraciones (cf final de la colecta y
oración después de la comunión) insisten en el tema de la elección: "que
podamos alegrarnos de tu predilección al ser contados entre tus elegidos";
"dígnate recibirnos en... la heredad de tus santos". Dar gracias a Dios por
haber sido elegidos también nosotros, entre millones de hombres, para esta
comunión de fe apostólica es un sentimiento inspirado en la celebración de
esta fiesta. A la gratuidad de la elección ha de corresponder igual
gratuidad por nuestra parte.
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