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10 de Mayo
SAN JUAN DE ÁVILA, presbítero
(1499/1500-1569)
1. Nota Histórico-litúrgica
La memoria obligatoria de este santo, muerto el 10 de mayo de 1569 en
Montilla (Córdoba), nos remite a uno de los personajes más influyentes en la
Iglesia en tiempos de la Reforma católica. Nació en Almodóvar del Campo
(Ciudad Real) el 6 de enero de 1499, madre hidalga y padre "cristiano
nuevo". A la edad de catorce años marchó a Salamanca a estudiar leyes: antes
de terminar sus estudios regresó a su pueblo para entregarse a la oración y
la vida retirada. De 1520 a 1526 estudió Artes y Teología en Alcalá. Al
acabar sus estudios se ordenó sacerdote y, después de repartir entre los
pobres su herencia, se dirigió a Sevilla, con la intención de embarcarse
para trabajar en la evangelización de América. Sin embargo, contra lo que
fueron sus primeros propósitos, su vida apostólica transcurrió en Andalucía.
Primero en Sevilla, donde su Arzobispo, Alonso Manrique, le consagró a la
predicación, catequesis y dirección espiritual. En 1531 fue denunciado a la
Inquisición como sospechoso de enseñar proposiciones heréticas. Después de
permanecer durante un año en la cárcel, fue absuelto. A partir de este
momento se estableció en Córdoba, como clérigo de esta diócesis, desde donde
ejerció una profunda influencia en todo el sur de España, de ahí el
sobrenombre de "apóstol de Andalucía". Su influencia fue enorme tanto en los
sacerdotes como en los nobles o la gente sencilla. Entre otros destacan: san
Juan de Dios, san Francisco de Borja, santa Teresa, san Ignacio de Loyola y
muchos más.
Como testimonio de su actividad en la dirección espiritual nos ha dejado un
abundante y rico epistolario. Pero su gran obra fueron los esfuerzos que
llevó a cabo para la reforma del clero, fundando colegios para clérigos en
Granada, Córdoba, Baeza y Jerez de la Frontera, a lo que hay que sumar los
Memoriales dirigidos a los concilios de Trento y provincial de Toledo y el
Tratado sobre el sacerdocio. Entre sus escritos merece destacarse Audi,
filia, verdadera y excelente guía espiritual. Su proceso de canonización ha
sido largo y laborioso: León XIII lo beatificó en 1894, Pío XII lo proclamó
patrón del clero español en 1946 y, finalmente, Pablo VI lo canonizó en
1970.
2. Mensaje y
actualidad
La colecta de la misa subraya en la figura de san Juan de Ávila la cualidad
de maestro ejemplar, destacando su preocupación por la formación teológica y
espiritual del clero (con los colegios mayores que fundó para ellos), de los
fieles cristianos en sus predicaciones e incluso de los mismos años por sus
catecismos.
Magisterio que se expresa, según la oración colecta, en la santidad de su
vida, donde resaltan como virtudes principales la austeridad, la
preocupación por la oración y la devoción a la eucaristía, la Virgen, el
Espíritu Santo y la pasión de Cristo. Su ejemplaridad también se refiere a
su celo apostólico, infatigable, capaz de cuidar tanto lo personal
(dirección espiritual) como lo colectivo a través de la predicación, de la
nobleza o del pueblo llano, de las personas cultas o las que no tenían
ninguna formación. Tierno y austero, lírico y viril, contemplativo y hombre
práctico, abierto y culto, san Juan de Ávila fue un hombre de su tiempo,
preocupado por lo que creía que eran las principales deficiencias de la
Iglesia de su época: la formación, la espiritualidad y la oración. Su
influencia no queda, sin embargo, circunscripta al tiempo y lugares donde
predicó, pues ha servido de estímulo e inspiración para gran número de
sacerdotes y movimientos sacerdotales que han bebido, en una u otra manera,
de su espíritu, y sus escritos siguen siendo punto de referencia obligado
por la calidad de su doctrina.
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