|
|
24 de Abril
SAN FIDEL DE SIGMARINGA, presbítero y mártir
(1578-1622)
1. Nota Histórico-litúrgica
La memoria facultativa del mártir, canonizado por Benedicto XIV en 1746,
está ligada a las luchas religiosas del siglo XVII entre los dos frentes
confesionales de la “Unión” y de la “Liga”. Nacido en 1578 en Sigmaringen
(en el Hohenzollern, Alemania), Marco Roy, hijo del alcalde del lugar,
estudió en Friburgo de Brisgovia, consiguiendo un doble doctorado, en
derecho y filosofía. Después de viajar por Europa y haber ejercido la
abogacía en Colmar, entró en la Orden de los Hermanos menores en Friburgo, a
los treinta y cuatro años, con el nombre de Fidel, dedicándose a la
predicación y al apostolado castrense entre las tropas austríacas del
emperador. Por fin fue enviado por la congregación De Propaganda FIDE a
Retia para consolidar la fe contra los progresos de la herejía calvinista,
donde logró convertir al mismo conde Rodolfo de Salis. La reacción contra el
edicto que obtuvo la proscripción del culto protestante en los Grisones,
donde Austria había puesto pie, provocó la violenta reacción de los
campesinos calvinistas, que, capitaneados por un ministro que, tras el golpe
se convertirá. Estos lo mataron a la puerta de la iglesia de Seewis en el
cantón de Graubünden, en Suiza, el 24 de abril de 1622, durante una misión.
Invitado a abrazar la fe calvinista, respondió: “He venido para luchar
contra la herejía, no para abrazarla”. Cayó a tierra perdonando a sus
asesinos, como Cristo en la cruz. Su cuerpo está sepultado en la catedral de
Coira.
2. Mensaje y actualidad
La colecta de la misa recuerda en la primera parte al santo “abrasado en
amor de Dios” al “que te has dignado conceder la palma del martirio...
cuando se entregaba a la propagación de la fe”. Éste es asimismo el amor que
celebra la homilía del papa Benedicto XIV en el oficio de lectura cuando
dice: “Junto con esta caridad - ejercida con los pobres durante la peste que
diezmó el ejército austríaco destacado en Retia -, Fidel, hombre fiel por su
nombre y por su vida, sobresalió en la defensa de la fe católica, que
predicó incansablemente”. En la segunda parte de la colecta se evoca la
resurrección de Jesucristo”. Por tanto, con la fe pascual, que vence al
mundo, también nosotros podemos experimentar este poder de la caridad, que
había inspirado a Fidel a invocar durante un año entero la gracia del
martirio: “Aunque indigno, estoy seguro de que Dios lo ha destinado para
mí”.
|