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4 de Abril
SAN ISIDORO, obispo y doctor de la Iglesia
(556-636)


1. Nota Histórico-litúrgica
El santo obispo de Sevilla, nacido en esta ciudad hacia el 556 de noble estirpe hispano-romana oriunda de Cartagena, y perteneciente a una familia de santos (Leandro y Fulgencio, obispos), fue sucesor de su mismo hermano mayor, Leandro, primero en el cargo de abad del monasterio y luego en la sede episcopal. Durante los casi cuarenta años de episcopado se distinguió por su predicación apostólica contra las herejías residuales del arrianismo y contra los herejes llamados “acéfalos”, negadores de la dualidad de naturaleza en Cristo. Fundó junto a Sevilla un colegio para la formación cultural del clero y de los laicos, y fue su primer maestro. En efecto, la escuela de Sevilla se hizo célebre en toda España. En el cuarto concilio de Toledo (633) hizo obligatorias tales instituciones, que luego se convirtieron en escuelas eclesiásticas y monásticas, precursoras de las universidades.
Gran escritor, erudito conocedor de la literatura anacorética oriental y admirador de Orígenes, nos ha legado no sólo la Historia de los Godos y el Libro de las etimologías (que es una especie de inventario de todos los conocimientos humanos, muy apreciado en la Edad Media; se llama también Libro de los orígenes de las cosas), sino además dos libros sobre los Oficios divinos, que son una explicación de la antigua liturgia española. En efecto, se le atribuye el misal y el breviario para uso de la Iglesia hispánica, que luego constituyó el núcleo de la liturgia mozárabe, que sobrevivió a la ruina de la Iglesia visigótica (restaurada después por el gran Jiménez). Por la mole de sus escritos, entre los que merece mención especial la Regla de los monjes, en la que se manifiesta como un hombre de ley y de orden contra la indisciplina, este santo sintetizador de la ciencia antigua puede ser considerado como un maestro de la Europa medieval, junto con Gregorio Magno, Casiodoro y Boecio. Murió el 4 de abril del 636, y su cuerpo fue inhumado en la catedral de Sevilla (entre dos de sus hermanos, Leandro y Florentina). Inexplicablemente, su culto fuera de España data sólo de 1722. Aparece en las letanías del Salterio llamado de Carlomagno, anterior al siglo IX, así como en el martirologio de Usuardo Se le atribuye la oración “Adsumus” que, sacada de sus obras (Ordo celebrando concilium), fue recogida posteriormente por los libros pontificales y recitada continuamente hasta nuestros días en todos los concilios. Una manifestación de su santidad fue también su muerte, descrita “de visu” por un discípulo y testigo suyo: antes del amanecer de la pascua se hizo llevar a su iglesia acompañado por el clero y el pueblo y recibió la penitencia pública in extremis, según el rito visigótico, explicado en su De ecclesiasticis officiis.
 

2. Mensaje y actualidad
La colecta de la misa parece un poco genérica, tal vez por la dificultad de caracterizar la fisonomía espiritual de este obispo, que es más recordado por su creatividad enciclopédica – estudios teológicos, creación litúrgica, disciplina canónica – que por la actividad política, como consejero de príncipes y de reyes.
En efecto, el texto dice que el santo fue elegido “para que fuese testimonio y fuente del humano saber” (en latín dice: “celestes enseñanzas”). La actualidad de este magisterio del doctor, que ha sido llamado “el último padre de la Iglesia occidental”, consiste, más que en su obra enciclopédica, donde recoge gran número de tesoros de la sabiduría antigua, en su predilección por comentar y meditar la Sagrada Escritura (de la que hizo una nueva edición crítica y comentarios de tipo alegórico), con disertaciones sobre los nombres de la Escritura, sobre personajes del Antiguo y del Nuevo Testamento y sobre las interpretaciones místicas de los distintos hechos.
La página que se lee en el oficio de lectura, tomada de su tratado sobre los oficios eclesiásticos, nos habla de las características del obispo: conocimiento de las Sagradas Escrituras, humildad y autoridad, además de hospitalidad: “Debe dar tales pruebas de hospitalidad que a todo el mundo abra sus puertas con caridad y benignidad”

 

 

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