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17 de Marzo
SAN PATRICIO, obispo
(385-461)
1. Nota Histórico-litúrgica
La vida de este apóstol de Irlanda, nacido en la Britania romana (la actual
Inglaterra) sobre el 385, está llena de aventuras, porque durante su
prisión, a los dieciséis años, en manos de los piratas, que lo vendieron
como esclavo, dedicándole a cuidar ganado en la misma Irlanda (donde
aprendió la lengua celta local, que luego le resultaría indispensable), fue
visitado por la gracia y se convirtió. Huido a Galia (empujado por una voz
arcana), donde fue discípulo de san Germán de Auxerre, visitó también en
Italia las comunidades monásticas de las islas del Tirreno (Palmaria,
Gorgona, Capraia, Gallinaria). Sus maestros le aconsejaron que volviese a
Irlanda (invitado por la voz de un misterioso personaje irlandés), adonde
fue en el 432 después de haber sido consagrado obispo por san Germán. Como
había recibido en la Galia una formación bíblica, ésta llegó a ser una
característica irlandesa. El apóstol convirtió a algunos reyes indígenas y
supo armonizar las nuevas comunidades con las condiciones sociales del lugar
y del tiempo. La leyenda del siglo VII refleja las tendencias de la política
eclesiástica del tiempo en el que los obispos-abades aspiraban a hacer de la
fundación de Armagh la sede primada de Irlanda. La iglesia de Irlanda,
nacida de su celo misionero, que hubo de hacer frente a las hostilidades de
los druidas y a la resistencia de otros opositores, recibió una
sistematización también de sus cánones, establecidos en el Sínodo, para dar
valor a la estructura de las diócesis que correspondían a los territorios de
cada una de las tribus. Irlanda fue el único país de Europa occidental en el
que la evangelización se llevó a cabo sin mártires. Pocos años antes de su
muerte puso en las manos de otros obispos el gobierno de la Iglesia de
Irlanda, retirándose en silencio a Ulidia para prepararse a la muerte, que
le sorprendió el 17 de marzo del año 461. Fue sepultado en Down-Patrick. Ha
sido venerado siempre en toda Irlanda desde el siglo VIII, y desde el siglo
X también en Inglaterra. Entró en el calendario romano sólo en 1632.
2. Mensaje y actualidad
La colecta, en la primera parte, que es nueva, hace mención de que Dios
eligió a san Patricio para que anunciara su gloria a los pueblos. Tal misión
la consideró él como un gran don de Dios. En efecto, en la Confesión
autobiográfica, escrita para defenderse de acusaciones y calumnias e
inspirada en la 2Cor de san Pablo, y que es una de las grandes
autobiografías de la literatura mundial, de la cual se lee una página en el
oficio de lectura, da gracias a Dios por "este don tan grande y tan
saludable: conocer y amar a Dios, perder a mi patria y a mis padres y llegar
a esta gente de Irlanda para predicarles el evangelio, sufrir ultrajes de
parte de los incrédulos, ser despreciado como extranjero, sufrir
innumerables persecuciones hasta ser encarcelado y verme privado de mi
condición de hombre libre por el bien de los demás".
El fruto que se pide en esta oración es "la gracia de proclamar siempre las
maravillas de Dios delante de los hombres". El texto latino dice
literalmente "que podamos gloriarnos del nombre cristiano". En efecto, es
éste un don del que no somos con frecuencia lo bastante conscientes, por el
hecho de que pertenecemos desde hace siglos a países de tradición cristiana,
pero que debemos agradecer siempre al Señor (como hacía Patricio), para
poder ser también nosotros transmisores de la alegría de nuestra fe. En la
Vida de Patricio escrita por Muirchu, que es la primera que se presenta como
una composición ordenada, se arguye que sus disposiciones fundaron la
reserva disciplina de la Iglesia de Irlanda. "Él -leemos- cantaba cada día
todos los salmos, los himnos, el Apocalipsis de san Juan y todos los
cánticos de la Escritura, tanto si estaba en viaje como si no lo estaba".
Solo de la intensa plegaria litúrgica de un apóstol que tuvo éxito en
Irlanda, pese a su origen extranjero, nace este valeroso testimonio incluso
externo de su propia fe, que le llevó a reivindicar la exigencia de la
firmeza interior y de la profundidad de la conversión.
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