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10 de Febrero
SANTA ESCOLÁSTICA, virgen
(480-547)
1. Nota Histórico-litúrgica
La memoria obligatoria de la hermana gemela de san Benito, nacido como él
hacia el 480 en Nursia, en los confines entre Umbría y Sabina, de la ilustre
familia de los Anici, nos invita a celebrar con gran admiración las glorias
de la Orden benedictina. Mientras Benito hubo de ir a Roma para instruirse,
Escolástica fue consagrada a Dios desde la infancia y permaneció con su
padre. De las noticias que conocemos por la única fuente histórica (los
capítulos 33 y 34 del II libro de los Diálogos de San Gregorio Magno),
fuente ampliada por la leyenda, podemos deducir que de Subiaco, adonde
Escolástica se habría dirigido para vivir no lejos de su hermano (junto al
monasterio de Roccabotte), donde murió hacia el 547.
La memoria, fijada el 10 de febrero desde fines del siglo VIII en un
calendario de Montecassino, se difundió en el mundo monástico a partir del
siglo IX, para llegar a su máxima extensión del siglo XI al siglo XIII;
luego desaparece de los libros litúrgicos romanos hasta el siglo XVIII.
Otras noticias ciertas deducibles de la documentación histórica sobre el
traslado de sus reliquias a Francia (Le Mans, el 11 de julio) y de los
descubrimientos arqueológicos en torno a su sepulcro realizados en
Montecassino en 1950.
2. Mensaje y actualidad
La colecta de la misa, que sustituye a la precedente, inspirada en el relato
legendario de su muerte transmitido por san Gregorio, nos presenta el tema
del encuentro de los dos amores, divino y humano, que está en el centro de
toda vida consagrada, así como de cualquier vid cristiana. La petición hecha
a Dios de imitarlo "con un corazón puro" pretende experimentar la alegría de
su amistad. El amor de Dios, cuando es puro, produce siempre frutos fecundos
y gozosos, que de la amistad con Dios se transfieren a la red de relaciones
humanas que nosotros calificamos de amistad. La estupenda página del oficio
de lectura, donde Gregorio describe el episodio del encuentro entre Benito y
Escolástica, en el cual la familiaridad con Dios logró el prodigio de la
prolongada amistad espiritual entre ambos, sugiere que atesoremos esta gran
lección: "Dios es amor; y por esto pudo más, porque amó más". Esta frase se
ha convertido en el responsorio de la lectura, con la añadidura de la frase
del Salmo 132,1, que ensalza la amistad fraterna.
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