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3 de Febrero
SAN OSCAR, obispo
(801-865)
1. Nota Histórico-litúrgica
La memoria facultativa (que coincide con la de san Blas) de este santo ha
sido añadida en el nuevo calendario a la de los demás apóstoles de la Europa
nórdica y eslava, introducidos en el siglo pasado (san Bonifacio, santos
Cirilo y Metodio y san Agustín de Cantórbery)-
Este monje benedictino nació en Corbie en el 801 y allí (en Picardía) fue
educado, ejerciendo posteriormente el cargo de maestro en la escuela
monástica de Korvey (la nueva Corbie en el Weser). Después del bautismo del
rey de Dinamarca Harald, Óscar fue a aquel reino y más tarde a Suecia para
predicar el evangelio, convirtiéndose en el primer obispo de Hamburgo y
posteriormente en arzobispo legado para Escandinavia y nombrado por Gregorio
IV. Por fin, cuando en los dos concilios de Maguncia (847) fue creada la
diócesis de Hamburgo (que en el 845 había sido destruida por los normandos)
y Berna (independiente de la Colonia), nuestro apóstol de Europa del Norte
fue su primer titular, confirmado por el papa Nicolás I. Las diversas
misiones a los reinos del norte (Dinamarca y Suecia) culminaron con la
conversión de Olaf, rey de Suecia (852). Puso los cimientos de cuanto fue
llevado a cabo en Suecia por el rey Erico (+ 1160), por el rey Canuto el
Grande (1018-1035) en Dinamarca y por el rey Olaf II (1015-1030) en Noruega.
Entre los muchos escritos que se han perdido, nos queda - además de los
Pigmenta: plegarias sálmicas - una carta dirigida a Luis el Germánico y a
varios obispos, en la que refleja una gran modestia, porque atribuye a Ebón
de Reims todo el mérito de las conversiones conseguidas en las regiones
escandinavas. Sin haber sufrido el martirio cruento, que tanto había
deseado, murió, tras haber padecido por la fe, el 3 de febrero de 865. Su
biografía fue escrita por su sucesor, Rimberto.
2. Mensaje y actualidad
La colecta que procede de un propio francés, invoca a Dios para que, por la
intercesión del apóstol de los pueblos bálticos, nos conceda "caminar
siempre en la luz de su verdad". Puede servir de ocasión para ilustrar el
dinamismo de este camino luminoso, que también hoy encuentra los obstáculos
del renaciente paganismo, tal vez aún más impermeable a la fe que el de los
países nórdicos, desconocedores del evangelio. Hoy se habla de una nueva
evangelización de nuestras regiones secularizadas. El fragmento del decreto
sobre la actividad misionera que se lee en el oficio nos recuerda la
instancia de difundir la fe, que compromete a todos los discípulos de Cristo
en la medida de sus posibilidades, aunque el Señor llame de entre la
multitud de sus discípulos a aquellos que quiere. Esta memoria de Óscar, que
permaneció toda su vida "en su corazón como un monje y frente al mundo como
un apóstol", invita a todos los fieles a recorrer este camino a la luz de la
verdad del evangelio, con un conocimiento más profundo de la fe y con una
colaboración más consciente en la evangelización tanto de las tierras a las
que aún no ha llegado el mensaje cristiano como de nuestras comunidades, que
necesitan redescubrir la riqueza encerrada en los valores cristianos.
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