Alberdi 3065 (2700) Pergamino (BA) - Tel 02477 429001  -  Diócesis de San Nicolás de los Arroyos                                                            |    |    |    |

Principal

Actividades

Parroquia

Caritas

Colegio

Jardín de Infantes

Imágenes

Reflexiones

Homilías

Meditaciones

Relaciones

Nuestra Patrona

Nuestra Diócesis

Catequesis en la Red

El Credo

Los Mandamientos

Los Sacramentos

La Oración Cristiana

Los Santos

El Sermón de la Montaña

Tiempos Litúrgicos

Adviento y Navidad 2007

Donaciones

26 de Enero
SAN TIMOTEO Y SAN TITO, obispos
(siglo XII)



1. Nota Histórico-litúrgica
Esta memoria obligatoria de los dos santos compañeros de san Pablo en esta fecha del 26 de enero, mientras que antes la mención más antigua de la fiesta de Timoteo coincidía con la víspera de la conversión de san Pablo, el 24 de enero (siglo XII), tiene la característica de que no les califica de mártires. El formulario de la oración propia de la memoria de san Tito, introducida en el calendario romano sólo en 1854, es ahora común para ambos santos.
Las noticias históricas, tomadas de la Escritura, sobre Timoteo, discípulo predilecto de Pablo e hijo de padre pagano y de madre hebrea (Eunice), convertida más tarde (2 Tim 1,5), nos lo presentan como miembro de una familia de creyentes que le educó en el conocimiento de las Escrituras (2Tim 3,14-15). Fue convertido por san Pablo durante su primer viaje misionero. Lo encontramos luego acompañándolo en el segundo y tercer viaje paulino, recomendado por la comunidad de Listra (He 16,1-3), y afrontando los peligros del apostolado (He 17,14-15; 18,5-6). San Pablo le obligó a circuncidarse para mejor desempeñar el apostolado entre los judíos: y siguiendo al apóstol, es enviado por éste a Macedonia (He 19,22); se le encomiendan también las comunidades de Tesalónica (1Tes 3) y de Corinto (1Cor 4,17; 16,10), para unirse, por último, al grupo que acompaña a Pablo (He 20,4). Éste le envía una carta a Éfeso (1Tim 1,3), donde tiene un cargo en la comunidad; y más tarde una segunda carta, en la cual recuerda con emoción las lágrimas de la despedida (2Tim 1,4). El hecho de que Pablo recuerde la fidelidad de Timoteo en sus pruebas nos explica por qué este vínculo de amistad (cf Flp 2,19-23) indujo a Timoteo a encontrarse a su lado durante el primer encarcelamiento y que el mismo apóstol, prisionero por segunda vez, le llamara a Roma. No se sabe cuándo recibió Timoteo la imposición de las manos (tal vez haya una alusión a ello en 1Tim 6,12: "hiciste hermosa confesión ante muchos testigos"). No consta que muriera mártir. Probablemente falleció en Éfeso. Se le ha atribuido falsamente el "Corpus Dyonisiacum" a Timoteo. Sus reliquias, en el siglo IV, fueron trasportadas a la basílica de los Apóstoles de Constantinopla, construida por Constancio; en 1238 se atestigua su reposición en la catedral de Termoli tras el hallazgo del cuerpo en 1945.
Tito, también convertido a Cristo durante el primer viaje misionero de Pablo, al ser de familia pagana, acompañó a Pablo y Bernabé a Jerusalén (Gál 2,1-3), donde Pablo se opuso resueltamente a quienes querían que fuera circuncidado por provenir del paganismo. Cuando Pablo dice que al pasar por Tróade desea ver a Tito, "mi hermano" (2Cor 2,13), revela una gran confianza en este discípulo, que sirvió de intermediario entre Corinto y Pablo para restablecer la concordia entre esta Iglesia y el apóstol (2Cor 7,5-7). Al ponerlo al mando de la comunidad de Creta, Pablo lo llama "mi verdadero hijo en la fe común" (Tit 1,4). Pablo volvió a escribirle para que le acompañara a Nicópolis, en Epiro; probablemente desde allí le envió a Dalmacia, donde es venerado de modo particular. Según la tradición, la muerte de Tito sobrevino en su Iglesia en Creta y a edad avanzada. Según la leyenda, habría sido uno de los discípulos que estuvieron presentes en Pentecostés y habría muerto a los noventa y cuatro años. Su cuerpo, trasladado desde Gortyna a San Marcos de Venecia (1669), fue devuelto a la iglesia metropolitana de Heraclea (antigua Creta).


2. Mensaje y actualidad
La colecta, común a los discípulos de Pablo, nos recuerda las virtudes apostólicas de que fueron modelos. De las exhortaciones que Pablo hace a Timoteo para que sea ministro fiel y valeroso en una situación eclesial probablemente amenazada por desviaciones doctrinales y azotada por divisiones, podemos inferir el buen testimonio dado por su discípulo predilecto. En la antífona de laudes, en el Benedictus, se cita la frase de la 2Tim 4,2: "Proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo", ejercitando la misión de la corrección fraterna y paterna con paciencia y doctrina. Son éstas virtudes apostólicas, que resultan incluso en nuestros días indispensables para los pastores, así como para todos aquellos que tienen cualquier tarea en la comunidad, abiertos a la renovación conciliar, que requiere siempre una vigilancia sin debilidades ni concesiones.
La segunda parte de la colecta cita una frase de la carta a Tito, que vuelve a repetirse en la antífona del Magníficat de vísperas. La exhortación a que "llevemos una vida honrada y religiosa" se convierte hoy en un motivo de fidelidad al sentido escatológico de la vida cristiana, como prosigue en la cita del texto la misma antífona, haciendo referencia a a "dicha que esperamos: la aparición del Señor". La carta a Tito, que contiene consejos de comportamiento personal para el discípulo: "Preséntate como ejemplo de buenas obras", ha de interpretarse como una acentuación de tipo litúrgico. A través de esta frase, que sintetiza todo el programa de vida cristiana, porque en dos adjetivos: "honrada y religiosa", condensa nuestro compromiso temporal con la tonalidad de la vigilancia de cara a la patria celeste o mejor, a la venida escatológica del Señor, este compromiso vital se convierte en punto de referencia de la moral mística, en lugar de esa otra moral preceptista o preferentemente pragmática. La justicia, en el sentido bíblico, va acompañada por el amor filial (es el adverbio de la pietas); es decir, por la esperanza de la patria y por el amor que transfigura los preceptos en yugo dulce y llevadero.

 

 

Parroquia Santa Julia

  Alberdi 3065 - Pergamino  (BA) - República Argentina |Diócesis de San Nicolás de los Arroyos

Teléfono:  02477 429001 | email: informa@capsantajulia.com.ar