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25 de Enero
CONVERSIÓN DEL APÓSTOL SAN PABLO
(siglos VI-XI)


1. Nota Histórico-litúrgica
Esta fiesta, originaria de la Galia acreditada ya a fines del siglo VI, con ocasión de la traslación de algunas reliquias del apóstol, no aparece en Roma hasta el siglo XI, tal vez en relación con la fiesta de la cátedra de san Pedro, celebrada en Galia el 18 de enero. La importancia de este acontecimiento de la conversión del "maestro de los gentiles" puede inferirse de los tres relatos existentes en el libro de los Hechos (9,1-30; 22,3-21; 26,9-20), y también de la riqueza de los formularios litúrgicos no sólo de la misa, sino también de ls liturgia de las horas. Ésta contiene antífonas en los laudes y vísperas, además de tres himnos latinos, dos de los cuales son, respectivamente de la época carolingia y del siglo XI.
La narración bíblica de lo que sucedió en el camino de Damasco, que transformó a este hombre de indiscutible fe monoteísta y observante de la ley judía como buen fariseo, califica el carácter de viraje radical del suceso, como dice el texto de Gál 1,24: "El antiguo perseguidor predicaba ahora la fe que antes intentaba destruir". El mismo apóstol, en los textos en que alude al deslumbramiento de Damasco, opone siempre tal experiencia, con una estructura sintáctica claramente adversativa, a cuento precede (cf Gál 1,11-24; Flp 3,5-9): "Fui circuncidado al octavo día; soy del linaje de Israel; de la tribu de Benjamín; hebreo, hijo de hebreos y, por lo que a la ley se refiere, fariseo; por amor a la ley fui perseguidor de la Iglesia; en cuanto a la justicia que viene del cumplimiento de la ley, irreprensible".
Pero no se trata sólo de un viraje limitado de la experiencia personal de Pablo, sino de una fase de paso en la historia de la Iglesia de los orígenes, porque la narración lucana se encuadra en el diseño más vasto de la primera expansión misionera cristiana, que inicia con la persecución en que Esteban muere como protomártir. En efecto, Saulo se encontraba entre quienes aprobaban el asesinato de Esteban (He 8,1). Y Pablo es llamado, tras el viraje del camino de Damasco, a recoger la herencia y a desarrollar la germinal intuición universalista de Esteban. La elección de esta fiesta como conclusión de la semana de oración por la unidad de la Iglesia es muy apropiada y conforme con la dimensión universalista de este acontecimiento.
 

2. Mensaje y actualidad
a) La colecta del misal que procede de los misales francos, contiene dos temas unidos entre sí: el primero nos pone en el movimiento dinámico del seguimiento de Pablo, porque también nosotros podemos "caminar hacia el Señor". Algunos han pensado que se puede interpretar el género literario de los relatos de la conversión como una narración de tipo popular, donde lo maravilloso se mezcla con lo milagroso, por lo que podrían aplicarse al caso de Pablo los métodos de las ciencias psicológicas para precisar las etapas del trayecto interior del convertido. Aunque Lucas no nos ofrezca una relación cronístico-descriptiva de los hechos como se desprende del cotejo de los tres textos, que presentan discrepancias, es preciso comprender esta experiencia de total transformación del apóstol, debida a la intervención de Dios en lo íntimo de la personalidad de Pablo, en la dinámica de un descubrimiento progresivo. En el primer relato, el significado de la llamada de Pablo es manifestado sólo a Ananías (He 9,15-16); en el segundo tal manifestación es hecha a Pablo, pero aún en forma indirecta (por medio de Ananías) e indeterminada (en Jerusalén, en visión: He 22,17-21); sólo en el tercer relato es el mismo resucitado el que indica a Pablo el significado y el alcance de su misión (He 26,15-18): "Ser testigos de la verdad" de Cristo, como Pablo, significa, pues, aceptar también el paciente descubrimiento de la fe en la sucesión de los hechos y de la experiencia de la vida, tanto individual como eclesiástica. También Pablo, tras la fulguración de Damasco, se retiró cerca de tres años a Arabia para madurar las dimensiones concretas de su vocación (cf Gál 1,17).
b) Una segunda línea de reflexión nos la da la oración sobre las ofrendas, que invoca sobre nosotros la luz del Espíritu Santo que impulsó a Pablo y lo hizo misionero y apóstol de los gentiles (latín: "propagador de tu gloria"). Aquel que de perseguidor se convirtió en "instrumento elegido" intuyó la estrecha conexión existente entre la propia llamada y la de los profetas veterotestamentarios (cf Gál 1,15 y Jer 1,15). Como para Pablo no fue motivo de orgullo predicar el evangelio, sino un deber (cf 1Cor 9,16 y Am 3,8), así también para nosotros la evangelización debe ser fruto de la luz del Espíritu, que sostiene e ilumina nuestra fe.
c) Esta iluminación de la fe por medio del Espíritu se vuelve "fuego de amor" en la oración después de la comunión, en relación a la experiencia del apóstol, que "le impulsaba al servicio de todas las Iglesias". El motivo ecuménico encuentra aquí su modelo más válido y desinteresado.
d) Pero hay un último rasgo de esta espiritualidad paulina, que aparece sobre todo en la antífona de la comunión y en las antífonas de la liturgia de las horas, así como en la primera lectura del oficio: Cristo fue el centro de la vida de Pablo. Por eso el encuentro con él en Damasco no fue sólo un momento transformante y fundante, sino también el punto unificador de referencia de toda su acción apostólica. "Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir" (Flp 1,21). "Vivo de la fe en el Hijo de Dios" (Gál 2,20). Del viraje radical de Damasco, que siempre está frente a san Pablo y jamás a sus espaldas, nace toda la teología y la espiritualidad del apóstol. Éstas son también para nosotros el paradigma de nuestra vida espiritual y apostólica, para poder decir como Pablo: "Sé de quien me he fiado" (2Tim 1,12). La lectura patrística de san Juan Crisóstomo en la liturgia de las horas es no sólo un elogio lírico del apóstol, sino también una fascinante reconstrucción de la fisonomía espiritual del gran Pablo, para quien "estar con Cristo representaba el premio sin comparación".
 


 

 

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