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7 de Enero
SAN RAIMUNDO DE PEÑAFORT, presbítero
(1175/80-1275)
1. Nota Histórico-litúrgica
La memoria facultativa de este santo, español como santo Domingo, con quien
tiene muchos puntos en común, va unida a las glorias no sólo de la Orden
dominicana, como sucesor (en 1238) en el gobierno de Jordano de Sajonia
(1238), sino también de la cultura jurídica, que lo cuenta entre el número
de sus doctores en la universidad de Bolonia, como maestro de derecho civil
y canónico.
Nacido en Cataluña en 1175 en una familia de caballeros del reino de Aragón,
docente de filosofía a la edad de apenas veinte años, tras la experiencia
catedrática boloñesa, donde se distinguió por su desinterés (no cobraba por
las clases), volvió a Barcelona, donde con gran humildad aceptó cargos
importantes, decidiéndose por fin a entrar a la Orden dominicana a los
cuarenta y siete años por influjo del gran dominico jurista Reginaldo de
Orleans, que había llegado a Bolonia en 1218. A él se deben la Summa iuris
(1218/19) y la Summa Raymundi (o de los casos penitenciales). En 1219
colaboró en el concilio de Lérida para la aplicación de las decisiones del
IV concilio de Letrán; en 1229, por orden de Gregorio IX, predicó con éxito
la cruzada contra los moros en dos provincias eclesiásticas para recabar
ayudas en la expedición de Jaime I contra los musulmanes de las Baleares.
Más tarde fue llamado a Roma por el papa Gregorio IX como penitenciario
papal, y cuidó una de las primeras redacciones del derecho eclesiástico (Liber
extra o Decretales de Gregorio IX). Fue él quien invitó a santo Tomás a
escribir la Summa contra gentiles; también se le debe, a petición de Pedro
Nolasco, la redacción de las Reglas de la Orden de Santa María de la Merced
para el rescate de los cristianos que caían prisioneros de los mahometanos.
Este célebre canonista organizó también misiones para la conversión de los
judíos y de los musulmanes, creando centros para la enseñanza de las lenguas
orientales. Esta memoria facultativa se celebra el día después de su muerte,
ocurrida el 6 de enero de 1275.
2. Mensaje y actualidad
La nueva colecta, que funde textos derivados de tres fiestas suprimidas (de
santo Tomás de Villanueva, san Pedro Nolasco y san Raimundo Nonato), evoca
su ministerio con los cautivos y pecadores: la liberación del pecado es la
raíz de la libertad interior y social. En la lucha contra la herejía (no fue
ajeno a la introducción de la Inquisición en el reino de Tarragona:
1232-1235) se mostró celoso e iluminado; escribió una Summa pastoralis para
las visitas pastorales de los obispos; y su Tractatus de matrimonio (1234)
fue muy conocido. Fue árbitro de importantes contiendas, logrando
restablecer la paz en Aragón. Asimismo fue promotor directo de la elevación
del nivel de los obispos y del desarrollo de las órdenes religiosas
(mendicantes y mercedarios). Su comportamiento en el complejo asunto del
testamento de Jaime I fue, desde el punto de vista político, fecundo. La
carta del maestro general de los Predicadores a las religiosas de su Orden,
que se lee en el oficio de lectura, nos ofrece una enseñanza de perenne
actualidad. Enseña a soportar toda clase de persecuciones para gozar de la
paz perfecta: no sólo la persecución interna, sino también la que procede
del exterior; e incluso la "persecución eclesiástica sobre asuntos
espirituales; las heridas producidas por los amigos son las más graves".
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