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LA ORACIÓN CRISTIANA
2558. 'Este es el Misterio de la fe'. La Iglesia lo profesa en el Símbolo de
los Apóstoles [Primera parte del Catecismo] y lo celebra en la Liturgia
sacramental [Segunda parte], para que la vida de los fieles se conforme con
Cristo en el Espíritu Santo para gloria de Dios Padre [Tercera parte]. Por
tanto, este Misterio exige que los fieles crean en él, lo celebren y vivan
de él en una relación viviente y personal con Dios vivo y verdadero. Esta
relación es la oración.
Para mí, la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada
hacia el cielo, un grito de agradecimiento y de amor tanto desde dentro de
la prueba como desde dentro de la alegría. [Santa Teresita del Niño Jesús]
2559. 'La oración es la elevación del alma a Dios o la petición a Dios de
bienes convenientes'. ¿Desde dónde hablamos cuando oramos? ¿Desde la altura
de nuestro orgullo y de nuestra propia voluntad, o desde 'lo más profundo'
[Sal 130,14 .] de un corazón humilde y contrito? El que se humilla es
ensalzado. La humildad es la base de la oración. 'Nosotros no sabemos pedir
como conviene' [Rm 8,26 .]. La humildad es una disposición necesaria para
recibir gratuitamente el don de la oración: el hombre es un mendigo de Dios.
2560. 'Si conocieras el don de Dios' [Jn 4,10 .]. La maravilla de la oración
se revela precisamente allí, junto al pozo donde vamos a buscar nuestra
agua: allí Cristo va al encuentro de todo ser humano, es el primero en
buscarnos y el que nos pide de beber. Jesús tiene sed, su petición llega
desde las profundidades de Dios que nos desea. La oración, sepámoslo o no,
es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre. Dios tiene sed de
que el hombre tenga sed de él.
2561. 'Tú le habrías rogado a él, y él te habría dado agua viva' [Jn 4,10
.]. Nuestra oración de petición es paradójicamente una respuesta. Respuesta
a la queja del Dios vivo: 'A mí me dejaron, Manantial de aguas vivas, para
hacerse cisternas, cisternas agrietadas' [Jr 2,13 .], respuesta de fe a la
promesa gratuita de salvación, respuesta de amor a la sed del Hijo único.
2562. ¿De dónde viene la oración del hombre? Cualquiera que sea el lenguaje
de la oración [gestos y palabras], el que ora es todo el hombre. Sin
embargo, para designar el lugar de donde brota la oración, las Sagradas
Escrituras hablan a veces del alma o del espíritu, y con más frecuencia del
corazón [más de mil veces]. Es el corazón el que ora. Si éste está alejado
de Dios, la expresión de la oración es vana.
2563. El corazón es la morada donde yo estoy, o donde yo habito [según la
expresión semítica o bíblica: donde yo 'me adentro']. Es nuestro centro
escondido, inaprensible, ni por nuestra razón ni por la de nadie; sólo el
Espíritu de Dios puede sondearlo y conocerlo. Es el lugar de la decisión, en
lo más profundo de nuestras tendencias psíquicas. Es el lugar de la verdad,
allí donde elegimos entre la vida y la muerte. Es el lugar del encuentro, ya
que a imagen de Dios, vivimos en relación: es el lugar de la Alianza.
2564. La oración cristiana es una relación de Alianza entre Dios y el hombre
en Cristo. Es acción de Dios y del hombre; brota del Espíritu Santo y de
nosotros, dirigida por completo al Padre, en unión con la voluntad humana
del Hijo de Dios hecho hombre.
2565. En la nueva Alianza, la oración es la relación viva de los hijos de
Dios con su Padre infinitamente bueno, con su Hijo Jesucristo y con el
Espíritu Santo. La gracia del Reino es 'la unión de la Santísima Trinidad
toda entera con el espíritu todo entero'. Así, la vida de oración es estar
habitualmente en presencia de Dios, tres veces Santo, y en comunión con El.
Esta comunión de vida es posible siempre porque, mediante el Bautismo, nos
hemos convertido en un mismo ser con Cristo. La oración es cristiana en
tanto en cuanto es comunión con Cristo y se extiende por la Iglesia que es
su Cuerpo. Sus dimensiones son las del Amor de Cristo.
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