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Mercados
libres y respeto a la subsidiariedad
Presentada en el Vaticano la Nota por una reforma del sistema financiero
internacional
ROMA, lunes 24 octubre 2011 (ZENIT.org).- El Consejo Pontificio Justicia y
Paz presento hoy, lunes, 24, el documento “Para una reforma del sistema
financiero internacional en la perspectiva de una Autoridad pública de
competencia universal”, que propone la creación de un organismo a nivel
internacional super partes, con una constitución aceptada por todos, capaz
de regular las finanzas internacionales, ponerlas al servicio no de la
especulación sino de economía real, de la persona humana y respetando el
principio di subsidiariedad.
En la presentación de la nota, en la Sala de Prensa de la Santa Sede,
intervinieron el cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, presidente del Consejo
Pontificio Justicia y Paz; monseñor Mario Toso, secretario del mismo Consejo
Pontificio;y el profesor Leonardo Becchetti, profesor de Economía política
de la universidad romana de Tor Vergata.
Monseñor Toso explicó que la Nota es “una relectura de la grave crisis
económica y financiera en la que todavía estamos inmersos, señalando, entre
otras causas, no sólo las éticas sino más específicamente las ideológicas”.
“Las viejas ideologías han visto el ocaso –recordó el secretario de Justicia
y Paz--, pero han surgido nuevas, no menos peligrosas para el desarrollo
integral de la familia humana. Estas han repercutido negativamente sobre el
sistema monetario y financiero internacional y globalizado, provocando
desigualdades en cuanto a desarrollo económico sostenible, así como graves
problemas de justicia social, poniendo a dura prueba sobre todo a los
pueblos más débiles”.
“Se trata –añadió- de ideologías neoliberales, neoutilitaristas y
tecnocráticas que, mientras reducen el bien común a dimensiones económicas,
financieras y técnicas absolutizadas, ponen en peligro el futuro de las
mismas instituciones democráticas”.
El cardenal Turkson precisó que es un documento que estará sobre la mesa del
G20 el 3 y 4 de noviembre, en la ciudad francesa de Cannes, de modo que los
reunidos puedan imaginar “una reforma del sistema financiero y monetario
internacional, en la perspectiva de una autoridad pública de competencia
mundial”.
Una propuesta que no significa, como explicó monseñor Toso, “la ampliación
actual del G7 en G20”, porque “se trataría de una solución todavía
insatisfactoria e inadecuada”.
Según el documento del Consejo Pontificio, “el G20 no responde plenamente a
la lógica de Naciones Unidas”, porque “adolece de legitimación y de un
mandato político por parte de la comunidad internacional”.
La Nota del Consejo Pontificio trata de pasar del actual “sistema de
governanza a un sistema que, además de la coordinación horizontal, disponga
de una Autoridad super partes, con potestad de decidir con método
democrático y de sancionar conforme a derecho”.
Tal paso, no puede darse sin “el multilateralismo, tanto a nivel diplomático
como en el ámbito de los planes de desarrollo sostenible y por la paz”.
En este contexto, monseñor Toso subrayó que la Nota indica que “los mercados
financieros son un bien público, no una realidad a demonizar”, aunque se
trate de regularlos.
Respondiendo sobre algunas coincidencias con las peticiones de los
“indignados”, el prelado mantuvo las distancias, recordando que “la base es
la doctrina social de la Iglesia y su centro es la dignidad de la persona
humana”.
Además, “no es un documento papal, y ni siquiera de la Secretaría de Estado
–precisó el portavoz vaticano padre Federico Lombardi--. Es una aportación
del Consejo Pontificio Justicia y Paz. Por tanto, no es de magisterio papal
sino de un autorizado dicasterio de la Santa Sede”.
En el turno de preguntas y respuestas, monseñor Toso subrayó que “no se
trata de crear un Moloch”, sino una gobernabilidad aceptada por todos porque
“hoy nuestro problema es huir del hecho de que pocos decidan por los demás”.
Por tanto, de favorecer “mercados libres y estables, disciplinados por un
adecuado marco jurídico, funcionales para el desarrollo sostenible y el
progreso social de todos, inspirados en los valotes de la caridad en la
verdad”.
Sobre la dificultad de traducción de la palabra gobernanza, el cardenal
Turkson recordó que no se piensa en un gobierno mundial, sino que se
entiende como un ente con “una buena capacidad de gestionar” y que “respete
la soberanía de cada país”.
El presidente del Consejo Pontificio recordó la sintonía del actual
documento con la Pacem in Terris, la Populorum progressio, la Caritas in
Veritate, y concluyó con las palabras de Benedicto XVI: “La crisis nos
obliga a volver a proyectar nuestro camino, a darnos nuevas reglas, y a
encontrar nuevas formas de compromiso, que apunten a experiencias positivas
y a rechazar las negativas”.
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