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Homilía de Mons. Agustín Radrizzani Peregrinación al Santurario de Luján - 9 de abril de 2008
Queridos hermanos:
Hoy hemos venido en peregrinación a la casa de nuestra Madre, nuestra casa:
a este querido Santuario de Luján porque tenemos hambre y sed; hambre y sed
de justicia, de verdad, de convivencia fraterna, de paz.
En el Evangelio de hoy Jesús nos dice: “El que viene a mí jamás tendrá
hambre, el que cree en mí jamás tendrá sed”. Por eso estamos aquí en humilde
oración y representando a nuestro querido pueblo, porque en Jesús podemos
saciar nuestro hambre y nuestra sed.
Y ahora permítanme queridos hermanos que dirija mis palabras a la Santísima
Virgen como una manifestación de confianza en Ella, para que Ella venga en
nuestra ayuda.
Virgencita de Luján, madre nuestra muy querida, venimos hoy a tu casa para
pedirte por nuestro pueblo, especialmente por los más pobres, débiles y
sufrientes.
Tu hijo Jesús prometió que estaría con nosotros siempre que nos reunamos en
su nombre. Y aquí estamos tus hijos de Argentina, reunidos en el nombre de
Jesús. Con una total confianza en su presencia te pedimos por nuestra
Patria.
Ante todo te pedimos que nos ayudes para saber valorar y construir la
amistad social. Enséñanos a amarnos como hermanos, a desterrar
enfrentamientos, desencuentros, agresión y resentimientos, y que sepamos
promover la justicia para todos. Que encontremos la manera, venciendo el
egoísmo, de superar toda inequidad. Que no suceda entre nosotros como
sucedía en la comunidad de Corinto, que unos tienen demasiado y otros pasan
hambre, sino que todos puedan sentarse a la mesa de la creación, nadie se
vea excluido y todos puedan llevar una vida digna.
Además queremos pedirte que aprendamos a favorecer y cultivar la disposición
al diálogo genuino en la verdad y el respeto entre las personas y los
distintos sectores, como camino indispensable en la búsqueda del bien común.
Que cultivemos en nuestro espíritu la convicción de que sentarse a dialogar
no es reunirse para prevalecer o imponer, o convencer al otro, sino que el
diálogo es fecundo cuando cada uno se pone en el lugar del otro y llegan a
un acuerdo, a un punto común, aunque no se logre todo lo que cada uno
quiere, pero todos salen enriquecidos por haber buscado, con sinceridad y
desprendimiento, la verdad.
Finalmente queremos pedirte Madre que nos ayudes a defender los derechos de
cada provincia y de cada pueblo del interior, que seamos uno en la
diversidad. Que logremos afianzar las instituciones democráticas de la
República, según nuestra Constitución. Esta es nuestra Carta Magna como
argentinos y es la mejor garantía para que todos se vean respetados e
incluídos en nuestro querido suelo patrio.
Anhelamos un proyecto de nación en el que cada argentino se sienta valorado
y respetado en su dignidad, y nuestra comunidad nacional goce de una
auténtica y pacífica convivencia donde logremos superar toda mezquindad y
con corazón magnánimo, veamos siempre en el otro a un hermano.
A ti, como buena madre que eres, te pedimos que nos hagas buenos unos con
otros y nos queramos de verdad.
Dile a tu Hijo Jesús que tenemos hambre y sed por eso hemos venido aquí en
nombre de todos.
Así sea. |
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Parroquia Santa Julia Alberdi 3065 - Pergamino (BA) - República Argentina |Diócesis de San Nicolás de los Arroyos Teléfono: 02477 429001 | email: informa@capsantajulia.com.ar |
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