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Nuestro obispo lamenta el tibio protagonismo
de los laicos en la sociedad civil
San Nicolás (Buenos Aires), 28 Feb. 08 (AICA)
Misa del Campito
El obispo de San Nicolás de los Arroyos, monseñor Héctor Cardelli, consideró
que “el aborto que amenaza la vida, la niñez abandonada, la familia
quebrada, la violencia social y la inseguridad, las búsquedas equivocadas:
sexo, alcohol, droga; las prisiones llenas de jóvenes (más de 40.000 jóvenes
de nuestra Patria hoy están presos), el hambre de amor y justicia, la
concentración de las riquezas (el 20% de la población concentra lo que
necesita el 80% de nuestros hermanos menos favorecidos)”, son signos
proféticos que deberían interpelar, pero no tienen respuesta por “el tibio
protagonismo de nuestros dirigentes y de nuestros creyentes para leer desde
la fe estos interrogantes”.
“Son muchos los creyentes que no participan en la Eucaristía dominical, ni
reciben con regularidad los sacramentos ni se insertan activamente en la
comunidad eclesial. Esto nos interpela profundamente a buscar formas de
acercamiento para ayudarlos a valorar el sentido de la vida sacramental, de
la participación comunitaria y del compromiso ciudadano”, subrayó al citar
el Documento Conclusivo de Aparecida.
Al presidir la misa del 25 de mes en el “Campito de la Virgen”, donde se
recuerda el acontecimiento mariano revelado a Gladys Motta, el prelado
lamentó que tengamos “un alto porcentaje de católicos sin conciencia de su
misión de ser sal y fermento en el mundo, con una identidad cristiana débil
y vulnerable”.
Tras asegurar que “esto constituye un desafío que cuestiona a fondo la
manera cómo estamos educando en la fe. O educamos en la fe, poniendo
realmente en contacto con Jesucristo e invitando a su seguimiento, o no
cumpliremos nuestra misión evangelizadora”, consideró que “se impone la
tarea irrenunciable de asumir el desafío de una nueva evangelización, a la
que hemos sido reiteradamente convocados”.
El obispo propuso “aprovechar pedagógicamente el potencial educativo que
encierra la piedad popular mariana”, porque se trata de un “camino educativo
que cultivando el amor personal a María, verdadera educadora de la fe, nos
lleva a asemejarnos cada vez más a Jesucristo provocando la apropiación
progresiva de sus virtudes”.
Por último, monseñor Cardelli alentó a los católicos a “combatir la vida
cristiana vegetativa y la pastoral de mantenimiento, a cambiar por una vida
cristiana de comunión y participación, decidida, valiente, creativa, para
superar la iniciación cristiana fragmentada. Dios, que nos muestra este
camino, no dejará de darnos la fuerza para recorrerlo”.+
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