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SANTIFICARÁS LAS FIESTAS.
2168. El tercer mandamiento del Decálogo proclama la santidad del sábado:
'El día séptimo será día de descanso completo, consagrado al Señor' [Ex
31,15 .].
2169. La Escritura hace a este propósito memoria de la creación: 'Pues en
seis días hizo el Señor el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto
contienen, y el séptimo descansó; por eso bendijo el Señor el día del sábado
y lo hizo sagrado' [Ex 20,11 .].
2170. La Escritura ve también en el día del Señor un memorial de la
liberación de Israel de la esclavitud de Egipto: 'Acuérdate de que fuiste
esclavo en el país de Egipto y de que el Señor tu Dios te sacó de allí con
mano fuerte y tenso brazo; por eso el Señor tu Dios te ha mandado guardar el
día del sábado' [Dt 5,15 .].
2171. Dios confió a Israel el sábado para que lo guardara como signo de la
alianza inquebrantable. El sábado es para el Señor, santamente reservado a
la alabanza de Dios, de su obra de creación y de sus acciones salvíficas en
favor de Israel.
2172. La acción de Dios es el modelo de la acción humana. Si Dios 'tomó
respiro' el día séptimo [Ex 31,17 .], también el hombre debe 'descansar' y
hacer que los demás, sobre todo los pobres, 'recobren aliento' [Ex 23,12 .].
El sábado interrumpe los trabajos cotidianos y concede un respiro. Es un día
de protesta contra las servidumbres del trabajo y el culto al dinero.
2173. El Evangelio relata numerosos incidentes en que Jesús fue acusado de
quebrantar la ley del sábado. Pero Jesús nunca falta a la santidad de este
día, sino que con autoridad da la interpretación auténtica de esta ley: 'El
sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado' [Mc
2,27 .]. Con compasión, Cristo proclama que 'es lícito en sábado hacer el
bien en vez del mal, salvar una vida en vez de destruirla' [Mc 3,4 .]. El
sábado es el día del Señor de las misericordias y del honor de Dios. 'El
Hijo del hombre es Señor del sábado' [Mc 2,28 .].
¡Este es el día que ha hecho el Señor, exultemos y gocémonos en él! [Sal
118,24 .].
II.- El día del Señor
2174. Jesús resucitó de entre los muertos 'el primer día de la semana' [Mt
28,1 ; Mc 16,2 ; Lc 24,1 ; Jn 20,1 .]. En cuanto es el 'primer día', el día
de la Resurrección de Cristo recuerda la primera creación. En cuanto es el
'octavo día', que sigue al sábado., significa la nueva creación inaugurada
con la resurrección de Cristo. Para los cristianos vino a ser el primero de
todos los días, la primera de todas las fiestas, el día del Señor ['He
kyriake hemera', 'dies dominica'], el 'domingo':
Y celebramos esta reunión general el día del sol, por ser el día primero, en
que Dios, transformando las tinieblas y la materia, hizo el mundo, y el día
también en que Jesucristo, nuestro Salvador, resucitó de entre los muertos.
[San Justino]
2175. El domingo se distingue expresamente del sábado, al que sucede
cronológicamente cada semana, y cuya prescripción litúrgica reemplaza para
los cristianos. Realiza plenamente, en la Pascua de Cristo, la verdad
espiritual del sábado judío y anuncia el descanso eterno del hombre en Dios.
Porque el culto de la ley preparaba el misterio de Cristo, y lo que se
practicaba en ella prefiguraba algún rasgo relativo a Cristo:
Los que vivían según el orden de cosas antiguo han pasado a la nueva
esperanza, no observando ya el sábado, sino el día del Señor, en el que
nuestra vida es bendecida por El y por su muerte. [San Ignacio de aAntioquía]
2176. La celebración del domingo cumple la prescripción moral, inscrita en
el corazón del hombre, de 'dar a Dios un culto exterior, visible, público y
regular bajo el signo de su bondad universal hacia los hombres'. El culto
dominical realiza el precepto moral de la Antigua Alianza, cuyo ritmo y
espíritu recoge celebrando cada semana al Creador y Redentor de su pueblo.
2177. La celebración dominical del día y de la Eucaristía del Señor tiene un
papel principalísimo en la vida de la Iglesia. 'El domingo, en el que se
celebra el misterio pascual, por tradición apostólica, ha de observarse en
toda la Iglesia como fiesta primordial de precepto'.
Igualmente deben observarse los días de Navidad, Epifanía, Ascensión,
Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, Santa María Madre de Dios, Inmaculada
Concepción y Asunción, San José, Santos Apóstoles Pedro y Pablo y,
finalmente, todos los Santos. [CDC 1246,1.]
2178. Esta práctica de la asamblea cristiana se remonta a los comienzos de
la edad apostólica. La carta a los Hebreos dice: 'No abandonéis vuestra
asamblea, como algunos acostumbran hacerlo, antes bien, animaos mutuamente'
[Hb 10,25 .].
La tradición conserva el recuerdo de una exhortación siempre actual: 'Venir
temprano a la iglesia, acercarse al Señor y confesar sus pecados,
arrepentirse en la oración... Asistir a la sagrada y divina liturgia, acabar
su oración y no marcharse antes de la despedida... Lo hemos dicho con
frecuencia: este día os es dado para la oración y el descanso. Es el día que
ha hecho el Señor. En él exultamos y nos gozamos. [Anónimo]
2179. 'La parroquia es una determinada comunidad de fieles constituida de
modo estable en la Iglesia particular, cuya cura pastoral, bajo la autoridad
del obispo diocesano, se encomienda a un párroco, como su pastor propio'. Es
el lugar donde todos los fieles pueden reunirse para la celebración
dominical de la Eucaristía. La parroquia inicia al pueblo cristiano en la
expresión ordinaria de la vida litúrgica, le congrega en esta celebración;
le enseña la doctrina salvífica de Cristo. Practica la caridad del Señor en
obras buenas y fraternas:
No puedes orar en casa como en la iglesia, donde son muchos los reunidos,
donde el grito de todos se eleva a Dios como desde un solo corazón. Hay en
ella algo más: la unión de los espíritus, la armonía de las almas, el
vínculo de la caridad, las oraciones de los sacerdotes. [San Juan
Crisóstomo]"
2180. El mandamiento de la Iglesia determina y precisa la ley del Señor: 'El
domingo y las demás fiestas de precepto los fieles tienen obligación de
participar en la misa'. 'Cumple el precepto de participar en la misa quien
asiste a ella, dondequiera que se celebre en un rito católico, tanto el día
de la fiesta como el día anterior por la tarde'.
2181. La Eucaristía del domingo fundamenta y confirma toda la práctica
cristiana. Por eso los fieles están obligados a participar en la Eucaristía
los días de precepto, a no ser que estén excusados por una razón seria [por
ejemplo, enfermedad, el cuidado de niños pequeños] o dispensados por su
pastor propio. Los que deliberadamente faltan a esta obligación cometen un
pecado grave.
2182. La participación en la celebración común de la Eucaristía dominical es
un testimonio de pertenencia y de fidelidad a Cristo y a su Iglesia. Los
fieles proclaman así su comunión en la fe y la caridad. Testimonian a la vez
la santidad de Dios y su esperanza de la salvación. Se reconfortan
mutuamente, guiados por el Espíritu Santo.
2183. 'Cuando falta el ministro sagrado u otra causa grave hace imposible la
participación en la celebración eucarística, se recomienda vivamente que los
fieles participen en la liturgia de la palabra, si ésta se celebra en la
iglesia parroquial o en otro lugar sagrado conforme a lo prescrito por el
obispo diocesano, o permanezcan en oración durante un tiempo conveniente,
solos o en familia, o, si es oportuno, en grupos de familias'.
2184. Así como Dios 'cesó el día séptimo de toda la tarea que había hecho' [Gn
2,2 .], así también la vida humana sigue un ritmo de trabajo y descanso. La
institución del día del Señor contribuye a que todos disfruten del tiempo de
descanso y de solaz suficiente que les permita cultivar su vida familiar,
cultural, social y religiosa.
2185. Durante el domingo y las otras fiestas de precepto, los fieles se
abstendrán de entregarse a trabajos o actividades que impidan el culto
debido a Dios, la alegría propia del día del Señor, la práctica de las obras
de misericordia, el descanso necesario del espíritu y del cuerpo. Las
necesidades familiares o una gran utilidad social constituyen excusas
legítimas respecto al precepto del descanso dominical. Los fieles deben
cuidar de que legítimas excusas no introduzcan hábitos perjudiciales a la
religión, a la vida de familia y a la salud.
El amor de la verdad busca el santo ocio, la necesidad del amor cultiva el
justo trabajo. [San Agustín]
2186. Los cristianos que disponen de tiempo de descanso deben acordarse de
sus hermanos que tienen las mismas necesidades y los mismos derechos y no
pueden descansar a causa de la pobreza y la miseria. El domingo está
tradicionalmente consagrado por la piedad cristiana a obras buenas y a
servicios humildes para con los enfermos, débiles y ancianos. Los cristianos
deben santificar también el domingo dedicando a su familia el tiempo y los
cuidados difíciles de prestar los otros días de la semana. El domingo es un
tiempo de reflexión, de silencio, de cultura y de meditación, que favorecen
el crecimiento de la vida interior y cristiana.
2187. Santificar los domingos y los días de fiesta exige un esfuerzo común.
Cada cristiano debe evitar imponer sin necesidad a otro lo que le impediría
guardar el día del Señor. Cuando las costumbres [deportes, restaurantes,
etc.] y los compromisos sociales [servicios públicos, etc.] requieren de
algunos un trabajo dominical, cada uno tiene la responsabilidad de dedicar
un tiempo suficiente al descanso. Los fieles cuidarán con moderación y
caridad evitar los excesos y las violencias engendrados a veces por
espectáculos multitudinarios. A pesar de las presiones económicas, los
poderes públicos deben asegurar a los ciudadanos un tiempo destinado al
descanso y al culto divino. Los patronos tienen una obligación análoga con
respecto a sus empleados.
2188. En el respeto de la libertad religiosa y del bien común de todos, los
cristianos deben esforzarse por obtener el reconocimiento de los domingos y
días de fiesta de la Iglesia como días festivos legales. Deben dar a todos
un ejemplo público de oración, de respeto y de alegría, y defender sus
tradiciones como una contribución preciosa a la vida espiritual de la
sociedad humana. Si la legislación del país u otras razones obligan a
trabajar el domingo, este día debe ser al menos vivido como el día de
nuestra liberación que nos hace participar en esta 'reunión de fiesta', en
esta 'asamblea de los primogénitos inscritos en los cielos' [Hb 12,22-23 .].
RESUMEN
2189. 'Guardarás el día del sábado para santificarlo' [Dt 5,12 .]. 'El día
séptimo será día de descanso completo, consagrado al Señor' [Ex 31,15 .].
2190. El sábado, que representaba la coronación de la primera creación, es
sustituido por el domingo que recuerda la nueva creación, inaugurada por la
resurrección de Cristo.
2191. La Iglesia celebra el día de la Resurrección de Cristo el octavo día,
que es llamado con toda razón día del Señor, o domingo.
2192. 'El domingo ha de observarse en toda la Iglesia como fies ta
primordial de precepto '. 'El domingo y las demás fiestas de precepto,
losfieles tienen obligación de participar en la misa'.
2193. 'El domingo y las demás fiestas de precepto... los fieles se
abstendrán de aquellos trabajos y actividades que impidan dar culto a Dios,
gozar de la alegría propia del día del Señor o disfrutar del debido descanso
de la mente y del cuerpo '.
2194. La institución del domingo contribuye a que todos disfruten de un
'reposo y ocio suficientes para cultivar la vida familiar, cultural, social
y religiosa '.
2195. Todo cristiano debe evitar imponer, sin necesidad, a otro impedimentos
para guardar el día del Señor.
Jesús dice a sus discípulos: 'Amaos los unos a los otros como yo os he
amado' [Jn 13,34 .].
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