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AMARÁS A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS
I.- Adorarás al señor tu Dios, y le servirás
2084. Dios se da a conocer recordando su acción todopoderosa, bondadosa y
liberadora en la historia de aquel a quien se dirige: 'Yo te saqué del país
de Egipto, de la casa de servidumbre'. La primera palabra contiene el primer
mandamiento de la ley: 'Adorarás al Señor tu Dios y le servirás... no vayáis
en pos de otros dioses' [Dt 6,13-14 .]. La primera llamada y la justa
exigencia de Dios consiste en que el hombre lo acoja y lo adore.
2085. El Dios único y verdadero revela ante todo su gloria a Israel. La
revelación de la vocación y de la verdad del hombre está ligada a la
revelación de Dios. El hombre tiene la vocación de hacer manifiesto a Dios
mediante sus obras humanas, en conformidad con su condición de criatura
hecha 'a imagen y semejanza de Dios':
No habrá jamás otro Dios, Trifón, y no ha habido otro desde los siglos sino
el que ha hecho y ordenado el universo. Nosotros no pensamos que nuestro
Dios es distinto del vuestro Es el mismo que sacó a vuestros padres de
Egipto 'con su mano poderosa y su brazo extendido'. Nosotros no ponemos
nuestras esperanzas en otro, que no existe, sino en el mismo que vosotros:
el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. [San Justino]
2086. 'El primero de los preceptos abarca la fe, la esperanza y la caridad.
En efecto, quien dice Dios, dice un ser constante, inmutable, siempre el
mismo, fiel, perfectamente justo. De ahí se sigue que nosotros debemos
necesariamente aceptar sus Palabras y tener en El una fe y una confianza
completas. El es todopoderoso, clemente, infinitamente inclinado a hacer el
bien. ¿Quién podría no poner en él todas sus esperanzas? ¿Y quién podrá no
amarlo contemplando todos los tesoros de bondad y de ternura que ha
derramado en nosotros? De ahí esa fórmula que Dios emplea en la Sagrada
Escritura tanto al comienzo como al final de sus preceptos: «Yo soy el
Señor»'.
2087. Nuestra vida moral tiene su fuente en la fe en Dios que nos revela su
amor. San Pablo habla de la 'obediencia de la fe' [Rm 1,5 .] como de la
primera obligación. Hace ver en el 'desconocimiento de Dios' el principio y
la explicación de todas las desviaciones morales. Nuestro deber para con
Dios es creer en El y dar testimonio de El.
2088. El primer mandamiento nos pide que alimentemos y guardemos con
prudencia y vigilancia nuestra fe y que rechacemos todo lo que se opone a
ella. Hay diversas maneras de pecar contra la fe:
La duda voluntaria respecto a la fe descuida o rechaza tener por verdadero
lo que Dios ha revelado y la Iglesia propone creer. La duda involuntaria
designa la vacilación en creer, la dificultad de superar las objeciones con
respecto a la fe o también la ansiedad suscitada por la oscuridad de ésta.
Si la duda se fomenta deliberadamente, puede conducir a la ceguera del
espíritu.
2089. La incredulidad es el menosprecio de la verdad revelada o el rechazo
voluntario de prestarle asentimiento. 'Se llama herejía la negación
pertinaz, después de recibido el bautismo, de una verdad que ha de creerse
con fe divina y católica, o la duda pertinaz sobre la misma; apostasía es el
rechazo total de la fe cristiana; cisma, el rechazo de la sujeción al Sumo
Pontífice o de la comunión con los miembros de la Iglesia a él sometidos'.
2090. Cuando Dios se revela y llama al hombre, éste no puede responder
plenamente al amor divino por sus propias fuerzas. Debe esperar que Dios le
dé la capacidad de devolverle el amor y de obrar conforme a los mandamientos
de la caridad. La esperanza es aguardar confiadamente la bendición divina y
la bienaventurada visión de Dios; es también el temor de ofender el amor de
Dios y de provocar su castigo.
2091. El primer mandamiento se refiere también a los pecados contra la
esperanza, que son la desesperación y la presunción:
Por la desesperación, el hombre deja de esperar de Dios su salvación
personal, el auxilio para llegar a ella o el perdón de sus pecados. Se opone
a la Bondad de Dios, a su Justicia -porque el Señor es fiel a sus promesas-
y a su Misericordia.
2092. Hay dos clases de presunción. O bien el hombre presume de sus
capacidades [esperando poder salvarse sin la ayuda de lo alto], o bien
presume de la omnipotencia o de la misericordia divinas [esperando obtener
su perdón sin conversión y la gloria sin mérito].
2093. La fe en el amor de Dios encierra la llamada y la obligación de
responder a la caridad divina mediante un amor sincero. El primer
mandamiento nos ordena amar a Dios sobre todas las cosas y a las criaturas
por El y a causa de El.
2094. Se puede pecar de diversas maneras contra el amor de Dios. La
indiferencia descuida o rechaza la consideración de la caridad divina;
desprecia su acción preveniente y niega su fuerza. La ingratitud omite o se
niega a reconocer la caridad divina y devolverle amor por amor. La tibieza
es una vacilación o negligencia en responder al amor divino; puede implicar
la negación a entregarse al movimiento de la caridad. La acedía o pereza
espiritual llega a rechazar el gozo que viene de Dios y a sentir horror por
el bien divino. El odio a Dios tiene su origen en el orgullo; se opone al
amor de Dios cuya bondad niega y lo maldice porque condena el pecado e
inflige penas.
II.- A él sólo darás culto
2095. Las virtudes teologales de la fe, la esperanza y la caridad, informan
y vivifican las virtudes morales. Así, la caridad nos lleva a dar a Dios lo
que en toda justicia le debemos en cuanto criaturas. La virtud de la
religión nos dispone a esta actitud.
2096. La adoración es el primer acto de la virtud de la religión. Adorar a
Dios es reconocerle como Dios, como Creador y Salvador, Señor y Dueño de
todo lo que existe, como Amor infinito y misericordioso. 'Adorarás al Señor
tu Dios y sólo a él darás culto' [Lc 4,8 .], dice Jesús citando el
Deuteronomio.
2097. Adorar a Dios es reconocer, con respeto y sumisión absolutos, la 'nada
de la criatura', que sólo existe por Dios. Adorar a Dios es alabarlo,
exaltarle y humillarse a sí mismo, como hace María en el Magnificat,
confesando con gratitud que El ha hecho grandes cosas y que su nombre es
santo. La adoración del Dios único libera al hombre del repliegue sobre sí
mismo, de la esclavitud del pecado y de la idolatría del mundo.
2098. Los actos de fe, esperanza y caridad que ordena el primer mandamiento
se realizan en la oración. La elevación del espíritu hacia Dios es una
expresión de nuestra adoración a Dios: oración de alabanza y de acción de
gracias, de intercesión y de súplica. La oración es una condición
indispensable para poder obedecer los mandamientos de Dios. 'Es preciso orar
siempre sin desfallecer' [Lc 18,1 .].
2099. Es justo ofrecer a Dios sacrificios en señal de adoración y de
gratitud, de súplica y de comunión: 'Toda acción realizada para unirse a
Dios en la santa comunión y poder ser bienaventurado es un verdadero
sacrificio'.
2100. El sacrificio exterior, para ser auténtico, debe ser expresión del
sacrificio espiritual. 'Mi sacrificio es un espíritu contrito...' [Sal 51,1
9 .]. Los profetas de la Antigua Alianza denunciaron con frecuencia los
sacrificios hechos sin participación interior o sin relación con el amor al
prójimo. Jesús recuerda las palabras del profeta Oseas: 'Misericordia
quiero, que no sacrificio' [Mt 9,13 ; 12,7.]El único sacrificio perfecto es
el que ofreció Cristo en la cruz en ofrenda total al amor del Padre y por
nuestra salvación. Uniéndonos a su sacrificio, podemos hacer de nuestra vida
un sacrificio para Dios.
2101. En varias circunstancias, el cristiano es llamado a hacer promesas a
Dios. El bautismo y la confirmación, el matrimonio y la ordenación las
exigen siempre. Por devoción personal, el cristiano puede también prometer a
Dios un acto, una oración, una limosna, una peregrinación, etc. La fidelidad
a las promesas hechas a Dios es una manifestación de respeto a la Majestad
divina y de amor hacia el Dios fiel.
2102. 'El voto, es decir, la promesa deliberada y libre hecha a Dios acerca
de un bien posible y mejor, debe cumplirse por la virtud de la religión'. El
voto es un acto de devoción en el que el cristiano se consagra a Dios o le
promete una obra buena. Por tanto, mediante el cumplimiento de sus votos
entrega a Dios lo que le ha prometido y consagrado. Los Hechos de los
Apóstoles nos muestran a san Pablo cumpliendo los votos que había hecho.
2103. La Iglesia reconoce un valor ejemplar a los votos de practicar los
consejos evangélicos.
La santa Iglesia se alegra de que haya en su seno muchos hombres y mujeres
que siguen más de cerca y muestran más claramente el anonadamiento de
Cristo, escogiendo la pobreza con la libertad de los hijos de Dios y
renunciando a su voluntad propia. Estos, pues, se someten a los hombres por
Dios en la búsqueda de la perfección más allá de lo que está mandado, para
parecerse más a Cristo obediente. [LG 42.]
En algunos casos, la Iglesia puede, por razones proporcionadas, dispensar de
los votos y las promesas. [CDC 692.]
2104. 'Todos los hombres están obligados a buscar la verdad, sobre todo en
lo que se refiere a Dios y a su Iglesia, y, una vez conocida, a abrazarla y
practicarla'. Este deber se desprende de 'su misma naturaleza'. No
contradice al 'respeto sincero' hacia las diversas religiones, que 'no pocas
veces reflejan, sin embargo, un destello de aquella Verdad que ilumina a
todos los hombres', ni a la exigencia de la caridad que empuja a los
cristianos 'a tratar con amor, prudencia y paciencia a los hombres que viven
en el error o en la ignorancia de la fe'.
2105. El deber de rendir a Dios un culto auténtico corresponde al hombre
individual y socialmente considerado. Esa es 'la doctrina tradicional
católica sobre el deber moral de los hombres y de las sociedades respecto a
la religión verdadera y a la única Iglesia de Cristo'. Al evangelizar sin
cesar a los hombres, la Iglesia trabaja para que puedan 'informar con el
espíritu cristiano el pensamiento y las costumbres, las leyes y las
estructuras de la comunidad en la que cada uno vive'. Deber social de los
cristianos es respetar y suscitar en cada hombre el amor de la verdad y del
bien. Les exige dar a conocer el culto de la única verdadera religión, que
subsiste en la Iglesia católica y apostólica. Los cristianos son llamados a
ser la luz del mundo. La Iglesia manifiesta así la realeza de Cristo sobre
toda la creación y, en particular, sobre las sociedades humanas.
2106. 'En materia religiosa, ni se obligue a nadie a actuar contra su
conciencia, ni se le impida que actúe conforme a ella, pública o
privadamente, solo o asociado con otros'. Este derecho se funda en la
naturaleza misma de la persona humana, cuya dignidad le hace adherirse
libremente a la verdad divina, que trasciende el orden temporal. Por eso,
'permanece aún en aquellos que no cumplen la obligación de buscar la verdad
y adherirse a ella'.
2107. 'Si, teniendo en cuenta las circunstancias peculiares de los pueblos,
se concede a una comunidad religiosa un reconocimiento civil especial en el
ordenamiento jurídico de la sociedad, es necesario que al mismo tiempo se
reconozca y se respete el derecho a la libertad en materia religiosa a todos
los ciudadanos y comunidades religiosas'.
2108. El derecho a la libertad religiosa no es ni la permisión moral de
adherirse al error, ni un supuesto derecho al error, sino un derecho natural
de la persona humana a la libertad civil, es decir, a la inmunidad de
coacción exterior, en los justos límites, en materia religiosa por parte del
poder político. Este derecho natural debe ser reconocido en el ordenamiento
jurídico de la sociedad de manera que constituya un derecho civil.
2109. El derecho a la libertad religiosa no puede ser de suyo ni ilimitado,
ni limitado solamente por un 'orden público' concebido de manera positivista
o naturalista. Los 'justos límites' que le son inherentes deben ser
determinados para cada situación social por la prudencia política, según las
exigencias del bien común, y ratificados por la autoridad civil según
'normas jurídicas, conforme con el orden objetivo moral'.
III.- No habrá para tí otros dioses delante de mi
2110. El primer mandamiento prohíbe honrar a dioses distintos del Unico
Señor que se ha revelado a su pueblo. Proscribe la superstición y la
irreligión. La superstición representa en cierta manera una perversión, por
exceso, de la religión. La irreligión es un vicio opuesto por defecto a la
virtud de la religión.
2111. La superstición es la desviación del sentimiento religioso y de las
prácticas que impone. Puede afectar también al culto que damos al verdadero
Dios, por ejemplo, cuando se atribuye una importancia, de algún modo, mágica
a ciertas prácticas, por otra parte, legítimas o necesarias. Atribuir su
eficacia a la sola materialidad de las oraciones o de los signos
sacramentales, prescindiendo de las disposiciones interiores que exigen, es
caer en la superstición.
2112. El primer mandamiento condena el politeísmo. Exige al hombre no creer
en otros dioses que el Dios verdadero. Y no venerar otras divinidades que al
único Dios. La Escritura recuerda constantemente este rechazo de los
'ídolos, oro y plata, obra de las manos de los hombres', que 'tienen boca y
no hablan, ojos y no ven...' Estos ídolos vanos hacen vano al que les da
culto: 'Como ellos serán los que los hacen, cuantos en ellos ponen su
confianza' [Sal 115,4-5 .8.]. Dios, por el contrario, es el 'Dios vivo' [Jos
3,10 ; Sal 42,3, etc .], que da vida e interviene en la historia.
2113. La idolatría no se refiere sólo a los cultos falsos del paganismo. Es
una tentación constante de la fe. Consiste en divinizar lo que no es Dios.
Hay idolatría desde el momento en que el hombre honra y reverencia a una
criatura en lugar de Dios. Trátese de dioses o de demonios [por ejemplo, el
satanismo], de poder, de placer, de la raza, de los antepasados, del Estado,
del dinero, etc. 'No podéis servir a Dios y al dinero', dice Jesús [Mt 6,24
.]. Numerosos mártires han muerto por no adorar a 'la Bestia', negándose
incluso a simular su culto. La idolatría rechaza el único Señorío de Dios;
es, por tanto, incompatible con la comunión divina.
2114. La vida humana se unifica en la adoración del Dios Unico. El
mandamiento de adorar al único Señor da unidad al hombre y lo salva de una
dispersión infinita. La idolatría es una perversión del sentido religioso
innato en el hombre. El idólatra es el que 'aplica a cualquier cosa, en
lugar de a Dios, la indestructible noción de Dios'.
2115. Dios puede revelar el porvenir a sus profetas o a otros santos. Sin
embargo, la actitud cristiana justa consiste en entregarse con confianza en
las manos de la providencia en lo que se refiere al futuro y en abandonar
toda curiosidad malsana al respecto. Sin embargo, la imprevisión puede
constituir una falta de responsabilidad.
2116. Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o
a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que
equivocadamente se supone 'desvelan' el porvenir. La consulta de horóscopos,
la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes,
los fenómenos de visión, el recurso a 'mediums' encierran una voluntad de
poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que
un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en
contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que
debemos solamente a Dios.
2117. Todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se
pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener
un poder sobrenatural sobre el prójimo -aunque sea para procurar la salud-,
son gravemente contrarias a la virtud de la religión. Estas prácticas son
más condenables aún cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro,
recurran o no a la intervención de los demonios. Llevar amuletos es también
reprensible. El espiritismo implica con frecuencia prácticas adivinatorias o
mágicas. Por eso la Iglesia advierte a los fieles que se guarden de él. El
recurso a las medicinas llamadas tradicionales no legítima ni la invocación
de las potencias malignas, ni la explotación de la credulidad del prójimo.
2118. El primer mandamiento de Dios reprueba los principales pecados de
irreligión: la acción de tentar a Dios con palabras o con obras, el
sacrilegio y la simonía.
2119. La acción de tentar a Dios consiste en poner a prueba, de palabra o de
obra, su bondad y su omnipotencia. Así es como Satán quería conseguir de
Jesús que se arrojara del templo y obligase a Dios, mediante este gesto, a
actuar. Jesús le opone las palabras de Dios: 'No tentarás al Señor tu Dios'
[Dt 6,16 .]. El reto que contiene este tentar a Dios lesiona el respeto y la
confianza que debemos a nuestro Creador y Señor. Incluye siempre una duda
respecto a su amor, su providencia y su poder.
2120. El sacrilegio consiste en profanar o tratar indignamente los
sacramentos y las otras acciones litúrgicas, así como las personas, las
cosas y los lugares consagrados a Dios. El sacrilegio es un pecado grave
sobre todo cuando es cometido contra la Eucaristía, pues en este sacramento
el Cuerpo de Cristo se nos hace presente substancialmente.
2121. La simonía se define como la compra o venta de cosas espirituales. A
Simón el mago, que quiso comprar el poder espiritual del que vio dotado a
los apóstoles, Pedro le responde: 'Vaya tu dinero a la perdición y tú con
él, pues has pensado que el don de Dios se compra con dinero' [Hch 8,20 .].
Así se ajustaba a las palabras de Jesús: 'Gratis lo recibisteis, dadlo
gratis' [Mt 10,8 .]. Es imposible apropiarse de los bienes espirituales y de
comportarse respecto a ellos como un poseedor o un dueño, pues tienen su
fuente en Dios. Sólo es posible recibirlos gratuitamente de El.
2122. 'Fuera de las ofrendas determinadas por la autoridad competente, el
ministro no debe pedir nada por la administración de los sacramentos, y ha
de procurar siempre que los necesitados no queden privados de la ayuda de
los sacramentos por razón de su pobreza'. La autoridad competente puede
fijar estas 'ofrendas' atendiendo al principio de que el pueblo cristiano
debe contribuir al sostenimiento de los ministros de la Iglesia. 'El obrero
merece su sustento' [Mt 10,10 .].
2123. 'Muchos de nuestros contemporáneos no perciben de ninguna manera esta
unión íntima y vital con Dios o la rechazan explícitamente, hasta tal punto
que el ateísmo debe ser considerado entre los problemas más graves de esta
época'.
2124. El nombre de ateísmo abarca fenómenos muy diversos. Una forma
frecuente del mismo es el materialismo práctico, que limita sus necesidades
y sus ambiciones al espacio y al tiempo. El humanismo ateo considera
falsamente que el hombre es 'el fin de sí mismo, el artífice y demiurgo
único de su propia historia'. Otra forma del ateísmo contemporáneo espera la
liberación del hombre de una liberación económica y social para la que 'la
religión, por su propia naturaleza, constituiría un obstáculo, porque, al
orientar la esperanza del hombre hacia una vida futura ilusoria, lo
apartaría de la construcción de la ciudad terrena'
2125. En cuanto rechaza o niega la existencia de Dios, el ateísmo es un
pecado contra la virtud de la religión. La imputabilidad de esta falta puede
quedar ampliamente disminuida en virtud de las intenciones y de las
circunstancias. En la génesis y difusión del ateísmo 'puede corresponder a
los creyentes una parte no pequeña; en cuanto que, por descuido en la
educación para la fe, por una exposición falsificada de la doctrina, o
también por los defectos de su vida religiosa, moral y social, puede decirse
que han velado el verdadero rostro de Dios y de la religión, más que
revelarlo'.
2126. Con frecuencia el ateísmo se funda en una concepción falsa de la
autonomía humana, llevada hasta el rechazo de toda dependencia respecto a
Dios. Sin embargo, 'el reconocimiento de Dios no se opone en ningún modo a
la dignidad del hombre, ya que esta dignidad se funda y se perfecciona en el
mismo Dios'. 'La Iglesia sabe muy bien que su mensaje conecta con los deseos
más profundos del corazón humano'.
2127. El agnosticismo reviste varias formas. En ciertos casos, el agnóstico
se resiste a negar a Dios; al contrario, postula la existencia de un ser
trascendente que no podría revelarse y del que nadie podría decir nada. En
otros casos, el agnóstico no se pronuncia sobre la existencia de Dios,
manifestando que es imposible probarla e incluso afirmarla o negarla.
2128. El agnosticismo puede contener a veces una cierta búsqueda de Dios,
pero puede igualmente representar un indiferentismo, una huida ante la
cuestión última de la existencia, y una pereza de la conciencia moral. El
agnosticismo equivale con mucha frecuencia a un ateísmo práctico.
IV.- No te harás escultura alguna...
2129. El mandamiento divino implicaba la prohibición de toda representación
de Dios por mano del hombre. El Deuteronomio lo explica así: 'Puesto que no
visteis figura alguna el día en que el Señor os habló en el Horeb de en
medio del fuego, no vayáis a prevaricar y os hagáis alguna escultura de
cualquier representación que sea...' [Dt 4,15-16 .]. Quien se revela a
Israel es el Dios absolutamente Trascendente. 'El lo es todo', pero al mismo
tiempo 'está por encima de todas sus obras' [Si 43,27-28.]. Es la fuente de
toda belleza creada [cf. Sb 13,3 .].
2130. Sin embargo, ya en el Antiguo Testamento Dios ordenó o permitió la
institución de imágenes que conducirían simbólicamente a la salvación por el
Verbo encarnado: la serpiente de bronce, el arca de la Alianza y los
querubines.
2131. Fundándose en el misterio del Verbo encarnado, el séptimo Concilio
Ecuménico [celebrado en Nicea el año 787.], justificó contra los
iconoclastas el culto de las sagradas imágenes: las de Cristo, pero también
las de la Madre de Dios, de los ángeles y de todos los santos. El Hijo de
Dios, al encarnarse, inauguró una nueva 'economía' de las imágenes.
2132. El culto cristiano de las imágenes no es contrario al primer
mandamiento que proscribe los ídolos. En efecto, 'el honor dado a una imagen
se remonta al modelo original', 'el que venera una imagen, venera en ella la
persona que en ella está representada'. El honor tributado a las imágenes
sagradas es una 'veneración respetuosa', no una adoración, que sólo
corresponde a Dios:
El culto de la religión no se dirige a las imágenes en sí mismas como
realidades, sino que las mira bajo su aspecto propio de imágenes que nos
conducen a Dios encarnado. Ahora bien, el movimiento que se dirige a la
imagen en cuanto tal, no se detiene en ella, sino que tiende a la realidad
de la que ella es imagen. [Santo Tomás de Aquino]
RESUMEN
2133. 'Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con
todas tus fuerzas' [Dt 6,5 .].
2134. El primer mandamiento llama al hombre para que crea en Dios, espere en
El y lo ame sobre todas las cosas.
2135. 'Al Señor tu Dios adorarás' [Mt 4,10 .]. Adorar a Dios, orar a El,
ofrecerle el culto que le corresponde, cumplir las promesas y los votos que
se le han hecho, son todos ellos actos de la virtud de la religión que
constituyen la obediencia al primer mandamiento.
2136. El deber de dar a Dios un culto auténtico corresponde al hombre
individual y socialmente considerado.
2137. El hombre debe 'poder profesar libremente la religión en público y en
privado'.
2138. La superstición es una desviación del culto que debemos al verdadero
Dios, la cual conduce a la idolatría y a distintas formas de adivinación y
de magia.
2139. La acción de tentar a Dios de palabra o de obra, el sacrilegio y la
simonía son pecados de irreligión, prohibidos por el primer mandamiento.
2140. El ateísmo, en cuanto niega o rechaza la existencia de Dios, es un
pecado contra el primer mandamiento.
2141. El culto de las imágenes sagradas está fundado en el misterio de la
Encarnación del Verbo de Dios. No es contrario al primer mandamiento.
No tomarás en falso el nombre del Señor tu Dios [Ex 20,7 ; Dt 5,11 .]. Se
dijo a los antepasados: «No perjurarás»... Pues yo os digo que no juréis en
modo alguno [Mt 5,33-34 .].
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