|
|
Creo en Jesucristo, Hijo único de Dios.
422. 'Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo,
nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban
bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva' [Ga 4,4-5 .]. He
aquí 'la Buena Nueva de Jesucristo, Hijo de Dios' [Mc 1,1 .]: Dios ha
visitado a su pueblo, ha cumplido las promesas hechas a Abraham y a su
descendencia; lo ha hecho más allá de toda expectativa: El ha enviado a su
'Hijo amado' [Mc 1,1 ..].
423. Nosotros creemos y confesamos que Jesús de Nazaret, nacido judío de una
hija de Israel, en Belén en el tiempo del rey Herodes el Grande y del
emperador César Augusto; de oficio carpintero, muerto crucificado en
Jerusalén, bajo el procurador Poncio Pilato, durante el reinado del
emperador Tiberio, es el Hijo eterno de Dios hecho hombre, que ha 'salido de
Dios' [Jn 13,3 .], 'bajó del cielo' [Jn 3,13 ; 6,33.], 'ha venido en carne'
[1Jn 4,2 .], porque 'la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre
nosotros, y hemos visto su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo
único, lleno de gracia y de verdad... Pues de su plenitud hemos recibido
todos, y gracia por gracia' [Jn 1,14 .16.].
424. Movidos por la gracia del Espíritu Santo y atraídos por el Padre
nosotros creemos y confesamos a propósito de Jesús: 'Tú eres el Cristo, el
Hijo de Dios vivo' [Mt 16,16 .]. Sobre la roca de esta fe, confesada por san
Pedro, Cristo ha construido su Iglesia.
'Anunciar... la inescrutable riqueza de Cristo' [Ef 3,8 .]
425. La transmisión de la fe cristiana es ante todo el anuncio de Jesucristo
para conducir a la fe en El. Desde el principio, los primeros discípulos
ardieron en deseos de anunciar a Cristo: 'No podemos nosotros dejar de
hablar de lo que hemos visto y oído' [Hch 4,20 .]. Y ellos mismos invitan a
los hombres de todos los tiempos a entrar en la alegría de su comunión con
Cristo:
Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con
nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la
Palabra de vida -pues la Vida se manifestó, y nosotros la hemos visto y
damos testimonio y os anunciamos la vida eterna, que estaba con el Padre y
se nos manifestó-, lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos, para que
también vosotros estéis en comunión con nosotros. Y nosotros estamos en
comunión con el Padre y con su Hijo, Jesucristo. Os escribimos esto para que
vuestro gozo sea completo [1Jn 1,1-4 .].
426. 'En el centro de la catequesis encontramos esencialmente una Persona,
la de Jesús de Nazaret, Unigénito del Padre, que ha sufrido y ha muerto por
nosotros y que ahora, resucitado, vive para siempre con nosotros...
Catequizar es... descubrir en la Persona de Cristo el designio eterno de
Dios... Se trata de procurar comprender el significado de los gestos y de
las palabras de Cristo, los signos realizados por El mismo'. El fin de la
catequesis: 'conducir a la comunión con Jesucristo: sólo El puede conducimos
al amor del Padre en el Espíritu y hacemos partícipes de la vida de la
Santísima Trinidad'.
427. 'En la catequesis lo que se enseña es a Cristo, el Verbo encarnado e
Hijo de Dios y todo lo demás en referencia a El; el único que enseña es
Cristo, y cualquier otro lo hace en la medida en que es portavoz suyo,
permitiendo que Cristo enseñe por su boca... Todo catequista debería poder
aplicarse a sí mismo la misteriosa palabra de Jesús: «Mi doctrina no es mía,
sino del que me ha enviado» [Jn 7,16 .]'
428. El que está llamado a 'enseñar a Cristo' debe por tanto, ante todo,
buscar esta 'ganancia sublime que es el conocimiento de Cristo'; es
necesario 'aceptar perder todas las cosas... para ganar a Cristo, y ser
hallado en él' y 'conocerle a él, el poder de su resurrección y la comunión
en sus padecimientos hasta hacerme semejante a él en su muerte, tratando de
llegar a la resurrección de entre los muertos' [Flp 3,8-1 1 .].
429. De este conocimiento amoroso de Cristo es de donde brota el deseo de
anunciarlo, de 'evangelizar', y de llevar a otros al 'sí' de la fe en
Jesucristo. Y al mismo tiempo se hace sentir la necesidad de conocer siempre
mejor esta fe. Con este fin, siguiendo el orden del Símbolo de la fe,
presentaremos en primer lugar los principales títulos de Jesús: Cristo, Hijo
de Dios, Señor [Artículo 2.]. El Símbolo confiesa a continuación los
principales misterios de la vida de Cristo: los de su encarnación [Artículo
3.], los de su Pascua [Artículos 4 y 5.], y, por último, los de su
glorificación [Artículos 6 y 7.].
Y en Jesucristo, su único hijo Nuestro Señor
I.- Jesús
430. Jesús quiere decir en hebreo: 'Dios salva'. En el momento de la
anunciación, el ángel Gabriel le dio como nombre propio el nombre de Jesús
que expresa a la vez su identidad y su misión. Ya que
'¿quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?', es El quien, en Jesús, su
Hijo eterno hecho hombre, 'salvará a su pueblo de sus pecados' [Mt 1,21 .].
En Jesús, Dios recapitula así toda la historia de la salvación en favor de
los hombres.
431. En la historia de la salvación, Dios no se ha contentado con librar a
Israel de 'la casa de servidumbre' [Dt 5,6 .] haciéndole salir de Egipto. El
lo salva además de su pecado. Puesto que el pecado es siempre una ofensa
hecha a Dios, sólo El es quien puede absolverlo. Por eso Israel, tomando
cada vez más conciencia de la universalidad del pecado, ya no podrá buscar
la salvación más que en la invocación del Nombre de Dios Redentor .
432. El nombre de Jesús significa que el Nombre mismo de Dios está presente
en la persona de su Hijo hecho hombre para la redención universal y
definitiva de los pecados. El es el Nombre divino, el único que trae la
salvación y de ahora en adelante puede ser invocado por todos porque se ha
unido a todos los hombres por la Encarnación de tal forma que 'no hay bajo
el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos
salvarnos' [Hch 4,12 .].
433. El Nombre de Dios Salvador era invocado una sola vez al año por el sumo
sacerdote para la expiación de los pecados de Israel, cuando había asperjado
el propiciatorio del Santo de los Santos con la sangre del sacrificio. El
propiciatorio era el lugar de la presencia de Dios. Cuando san Pablo dice de
Jesús que 'Dios lo exhibió como instrumento de propiciación por su propia
sangre' [Rm 3,25 .], significa que en su humanidad 'estaba Dios
reconciliando al mundo consigo' [2Co 5,19 .].
434. La Resurrección de Jesús glorifica el nombre de Dios Salvador porque de
ahora en adelante, el Nombre de Jesús es el que manifiesta en plenitud el
poder soberano del 'Nombre que está sobre todo nombre' [Flp 2,9 .]. Los
espíritus malignos temen su Nombre y en su nombre los discípulos de Jesús
hacen milagros porque todo lo que piden al Padre en su Nombre, él se lo
concede.
435. El Nombre de Jesús está en el corazón de la plegaria cristiana. Todas
las oraciones litúrgicas se acaban con la fórmula 'Per Dominum Nostrum Jesum
Christum...' ['Por Nuestro Señor Jesucristo...']. El 'Avemaría' culmina en
'y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús'. La oración del corazón, en uso
en Oriente, llamada 'oración a Jesús' dice: 'Señor Jesucristo, Hijo de Dios,
ten piedad de mí pecador'. Numerosos cristianos mueren, como santa Juana de
Arco, teniendo en sus labios una única palabra: 'Jesús'.
II.- Cristo
436. Cristo viene de la traducción griega del término hebreo 'Mesías' que
quiere decir 'ungido'. Pasa a ser nombre propio de Jesús porque El cumple
perfectamente la misión divina que esa palabra significa. En efecto, en
Israel eran ungidos en el nombre de Dios los que le eran consagrados para
una misión que habían recibido de El. Este era el caso de los reyes, de los
sacerdotes y, excepcionalmente, de los profetas. Este debía ser por
excelencia el caso del Mesías que Dios enviaría para instaurar
definitivamente su Reino. El Mesías debía ser ungido por el Espíritu del
Señor a la vez como rey y sacerdote, y también como profeta. Jesús cumplió
la esperanza mesiánica de Israel en su triple función de sacerdote, profeta
y rey.
437. El ángel anunció a los pastores el nacimiento de Jesús como el del
Mesías prometido a Israel: 'Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un
salvador, que es el Cristo Señor' [Lc 2,11 .]. Desde el principio él es 'a
quien el Padre ha santificado y enviado al mundo' [Jn 10,36 .], concebido
como 'santo' [Lc 1,35 .] en el seno virginal de María. José fue llamado por
Dios para 'tomar consigo a María su esposa' encinta 'del que fue engendrado
en ella por el Espíritu Santo' [Mt 1,20 .] para que Jesús 'llamado Cristo'
nazca de la esposa de José en la descendencia mesiánica de David [Mt 1,16
.].
438. La consagración mesiánica de Jesús manifiesta su misión divina. 'Por
otra parte eso es lo que significa su mismo nombre, porque en el nombre de
Cristo está sobreentendido El que ha ungido, El que ha sido ungido y la
Unción misma con la que ha sido ungido: El que ha ungido, es el Padre, El
que ha sido ungido, es el Hijo, y lo ha sido en el Espíritu que es la
Unción'. Su eterna consagración mesiánica fue revelada en el tiempo de su
vida terrena, en el momento de su bautismo, por Juan cuando 'Dios le ungió
con el Espíritu Santo y con poder' [Hch 10,38 .] 'para que él fuese
manifestado a Israel' [Jn 1,31 .] como su Mesías. Sus obras y sus palabras
lo dieron a conocer como 'el santo de Dios' [Mc 1,24 ; Jn 6,69 ; Hch 3,14
.].
439. Numerosos judíos e incluso ciertos paganos que compartían su esperanza
reconocieron en Jesús los rasgos fundamentales del mesiánico 'hijo de David'
prometido por Dios a Israel. Jesús aceptó el título de Mesías al cual tenía
derecho, pero no sin reservas porque una parte de sus contemporáneos lo
comprendían según una concepción demasiado humana, esencialmente política.
440. Jesús acogió la confesión de fe de Pedro que le reconocía como el
Mesías anunciándole la próxima pasión del Hijo del Hombre. Reveló el
auténtico contenido de su realeza mesiánica en la identidad trascendente del
Hijo del Hombre 'que ha bajado del cielo' [Jn 3,13 .], a la vez que en su
misión redentora como Siervo sufriente: 'el Hijo del hombre no ha venido a
ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos' [Mt
20,28 .]. Por esta razón, el verdadero sentido de su realeza no se ha
manifestado más que desde lo alto de la Cruz. Solamente después de su
resurrección su realeza mesiánica podrá ser proclamada por Pedro ante el
pueblo de Dios: 'Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel que Dios ha
constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado'
[Hch 2,36 .].
III.- Hijo único de Dios
441. Hijo de Dios, en el Antiguo Testamento, es un título dado a los
ángeles, al pueblo elegido, a los hijos de Israel y a sus reyes. Significa
entonces una filiación adoptiva que establece entre Dios y su criatura unas
relaciones de una intimidad particular. Cuando el Rey-Mesías prometido es
llamado 'hijo de Dios', no implica necesariamente, según el sentido literal
de esos textos, que sea más que humano. Los que designaron así a Jesús en
cuanto Mesías de Israel, quizá no quisieron decir nada más.
442. No ocurre así con Pedro cuando confiesa a Jesús como 'el Cristo, el
Hijo de Dios vivo' [Mt 16,16 .], porque Este le responde con solemnidad 'no
te ha revelado esto ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los
cielos' [Mt 16,17 .]. Paralelamente Pablo dirá a propósito de su conversión
en el camino de Damasco: 'Cuando Aquel que me separó desde el seno de mi
madre y me llamó por su gracia, tuvo a bien revelar en mí a su Hijo para que
le anunciase entre los gentiles...' [Ga 1,15-16 .]. 'Y en seguida se puso a
predicar a Jesús en las sinagogas: que él era el Hijo de Dios' [Hch 9,20 .].
Este será, desde el principio, el centro de la fe apostólica profesada en
primer lugar por Pedro como cimiento de la Iglesia.
443. Si Pedro pudo reconocer el carácter trascendente de la filiación divina
de Jesús Mesías, fue porque éste lo dejó entender claramente. Ante el
Sanedrín, a la pregunta de sus acusadores: 'Entonces, ¿tú eres el Hijo de
Dios?', Jesús ha respondido: 'Vosotros lo decís: yo soy' [Lc 22,70 .]. Ya
mucho antes, El se designó como el 'Hijo' que conoce al Padre, que es
distinto de los 'siervos' que Dios envió antes a su pueblo, superior a los
propios ángeles. Distinguió su filiación de la de sus discípulos, no
diciendo jamás 'nuestro Padre', salvo para ordenarles 'vosotros, pues, orad
así: Padre Nuestro' [Mt 6,9 .]; y subrayó esta distinción: 'Mi Padre y
vuestro Padre' [Jn 20,17 .].
444. Los evangelios narran en dos momentos solemnes, el bautismo y la
transfiguración de Cristo, que la voz del Padre lo designa como su 'Hijo
amado'. Jesús se designa a sí mismo como 'el Hijo Unico de Dios' [Jn 3,16 .]
y afirma mediante este título su preexistencia eterna. Pide la fe en 'el
Nombre del Hijo Unico de Dios' [Jn 3,18 .]. Esta confesión cristiana aparece
ya en la exclamación del centurión delante de Jesús en la cruz:
'Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios' [Mc 15,39 .], porque es
solamente en el misterio pascual donde el creyente puede alcanzar el sentido
pleno del título 'Hijo de Dios'.
445. Después de su Resurrección, su filiación divina aparece en el poder de
su humanidad glorificada: 'Constituido Hijo de Dios con poder, según el
Espíritu de santidad, por su Resurrección de entre los muertos' [Rm 1,4 .]
Los apóstoles podrán confesar: 'Hemos visto su gloria, gloria que recibe del
Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad' [Jn 1,14 .].
IV.- Señor
446. En la traducción griega de los libros del Antiguo Testamento, el nombre
inefable con el cual Dios se reveló a Moisés, YHWH, es traducido por 'Kyrios'
['Señor']. Señor se convierte desde entonces en el nombre más habitual para
designar la divinidad misma del Dios de Israel. El Nuevo Testamento utiliza
en este sentido fuerte el título 'Señor' para el Padre, pero lo emplea
también, y aquí está la novedad, para Jesús reconociéndolo como Dios.
447. El mismo Jesús se atribuye de forma velada este título cuando discute
con los fariseos sobre el sentido del Salmo 109, pero también de manera
explícita al dirigirse a sus apóstoles. A lo largo de toda su vida pública
sus actos de dominio sobre la naturaleza, sobre las enfermedades, sobre los
demonios, sobre la muerte y el pecado, demostraban su soberanía divina.
448. Con mucha frecuencia, en los evangelios, hay personas que se dirigen a
Jesús llamándole 'Señor'. Este título expresa el respeto y la confianza de
los que se acercan a Jesús y esperan de El socorro y curación. Bajo la
moción del Espíritu Santo, expresa el reconocimiento del misterio divino de
Jesús. En el encuentro con Jesús resucitado, se convierte en adoración:
'Señor mío y Dios mío' [Jn 20,28 .]. Entonces toma una connotación de amor y
de afecto que quedará como propio de la tradición cristiana: '¡Es el Señor!'
[Jn 21,7 .].
449. Atribuyendo a Jesús el título divino de Señor, las primeras confesiones
de fe de la Iglesia afirman desde el principio que el poder, el honor y la
gloria debidos a Dios Padre convienen también a Jesús porque El es de
'condición divina' [Flp 2,6 .] y el Padre manifestó esta soberanía de Jesús
resucitándolo de entre los muertos y exaltándolo a su gloria.
450. Desde el comienzo de la historia cristiana, la afirmación del señorío
de Jesús sobre el mundo y sobre la historia significa también reconocer que
el hombre no debe someter su libertad personal, de modo absoluto, a ningún
poder terrenal sino sólo a Dios Padre y al Señor Jesucristo: César no es el
'Señor'. 'La Iglesia cree... que la clave, el centro y el fin de toda
historia humana se encuentra en su Señor y Maestro'.
451. La oración cristiana está marcada por el título 'Señor', ya sea en la
invitación a la oración 'el Señor esté con vosotros', o en su conclusión
'por Jesucristo nuestro Señor' o incluso en la exclamación llena de
confianza y de esperanza: 'Maran atha' ['¡el Señor viene!'] o 'Marana tha'
['¡Ven, Señor!'] [1Co 16,22 .]: '¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!' [Ap 22,20 .].
RESUMEN
452. El nombre de Jesús significa 'Dios salva '. El niño nacido de la Virgen
María se llama 'Jesús' 'porque él salvará a su pueblo de sus pecados' [Mt
1,21 .]; 'No hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que
nosotros debamos salvarnos' [Hch 4,12 .].
453. El nombre de Cristo significa 'Ungido', 'Mesías'. Jesús es el Cristo
porque 'Dios le ungió con el Espíritu Santo y con poder' [Hch 10,38 .]. Era
'el que ha de venir', el objeto de 'la esperanza de Israel' [Hch 28,20 .].
454. El nombre de Hijo de Dios significa la relación única y eterna de
Jesucristo con Dios su Padre: El es el Hijo único del Padre y El mismo es
Dios. Para ser cristiano es necesario creer que Jesucristo es el Hijo de
Dios.
455. El nombre de Señor significa la soberanía divina. Confesar o invocar a
Jesús como Señor es creer en su divinidad. 'Nadie puede decir: «¡Jesús es
Señor!» sino por influjo del Espíritu Santo'[1Cor 2,3.].
|